LAS divergencias que mantienen entre sí los departamentos de Transportes y Medio Ambiente del Gobierno Vasco respecto a la construcción de un puerto exterior en Pasaia es posible que se puedan explicar por la diferente naturaleza de las competencias que uno y otro departamento gestionan, pero resultan especialmente difíciles de asumir cuando tienen que ver con un proyecto que resulta estratégico para Gipuzkoa.
El departamento de Transportes, dirigido por la consejera Nuria López de Gereñu (PNV), defiende con convicción la necesidad de encontrar una ubicación alternativa al puerto, mediante la construcción de una dársena exterior. Sin embargo, el departamento de Medio Ambiente, dirigido por la consejera Esther Larrañaga (EA), se limita a subrayar que el proyecto de construcción de un puerto exterior en Pasaia se trata de una iniciativa que se debe «pensar y repensar» debido a que puede causar un impacto ecológico irreversible. Dos posturas diferentes en el seno de una misma institución como el Gobierno Vasco que resulta indispensable armonizar, y además cuanto antes, porque esta divergencia no afecta sólo a dos departamentos con distintas competencias, sino a dos departamentos dirigidos por dos consejeras cuyos partidos son también distintos.
La regeneración de la bahía de Pasaia, que necesariamente tiene que estar vinculada a la construcción de un puerto exterior, difícilmente puede conocer un decidido impulso si en el seno del Gobierno Vasco no existe una postura compartida sobre la virtualidad de este proyecto, por más que el departamento de Transportes apoyara recientemente en la Comisión Interinstitucional el documento suscrito que establece la necesidad de construir el puerto exterior.
El acuerdo alcanzado por todas las instituciones concernidas por el plan de regeneración de la bahía pasaitarra, que contempla al mismo tiempo la construcción de un puerto exterior, constituye un activo determinante para el impulso definitivo de un proyecto estratégico para el desarrollo futuro de Gipuzkoa. Esta decidida apuesta institucional es perfectamente conciliable con un riguroso respeto al entorno medioambiental de la zona. Un proyecto que pretende la recuperación urbanística y medioambiental de una amplia superficie degradada, y que al mismo tiempo está en condiciones de proporcionar mayor riqueza para el territorio guipuzcoano, concita argumentos suficientes como para suponer que va a ser posible encontrar un equilibrio armónico capaz de conciliar el respeto medioambiental exigible en una nueva infraestructura de estas características, con la inaplazable necesidad que Gipuzkoa tiene de promover este proyecto estrátegico para poder así impulsar el potencial económico del territorio.