GUINSAUGON. Los equipos de rescate prosiguen la búsqueda de supervivientes bajo el alud de lodo que sepultó al pueblo filipino de Guinsaugon, en el centro del país, pese a las escasas esperanzas de encontrar vivos a los desaparecidos conforme pasan las horas.
La organización en las tareas de socorro contrasta, sin embargo, con la confusión sobre el número total de víctimas provocadas por el deslizamiento de tierra que el viernes sepultó bajo más de seis metros de barro a Guinsaugon, en el sur de la isla de Leyte, a unos 675 kilómetros al sureste de Manila. La Oficina del Servicio de Protección Civil cifró en 1.420 los desaparecidos. En cambio, los responsables políticos locales y los miembros de los equipos de socorro afirman que los desaparecidos ascienden a 3.000.
En cuanto al número seguro de víctimas, un balance provisional hecho público ayer por el Consejo Nacional de Coordinación de Catástrofes los cifró en 65 muertos y 20 heridos.
A la zona también tenían previsto llegar ayer un equipo de 72 médicos y enfermeras procedentes de Malasia, a donde, además, ya se movilizaron dos portaaviones estadounidenses. Asimismo, varios helicópteros también de EE UU, transportan víveres y mantas a Guinsaugon.
Excavar en el fango es la tarea primordial de los equipos de socorro, que concentran todos sus esfuerzos en llegar a la escuela primaria del pueblo, donde quedaron atrapadas 246 personas, entre alumnos y profesores. De estos últimos no hay señal de vida
Ayuda internacional
EEUU anunció una ayuda inmediata y la oficina de la ONU encargada de los Asuntos Humanitarios envió un equipo para evaluar las necesidades y coordinar la ayuda.
La Organización Mundial de la Salud ofreció ayuda médica y humanitaria y la Cruz Roja Internacional desbloqueó unos 152.000 dólares, mientras que Australia se comprometió a donar 740.000 dólares.China ofreció un millón de dólares, 250.000 de ellos en efectivo. En cuanto a las causas de la tragedia, se ha considerado la desforestación de la zona unida a las lluvias cinco veces superiores a la media .
Por otra parte, un alud en Mindanao activa de nuevo la alarma en Filipinas. El nuevo deslizamiento de tierra, en el poblado de Bayog se produjo anoche tras tres días de intensas lluvias. «El informe señala que no hay señales de vida», explicó Hayudini, que agregó que policías y militares continúan con las tareas de rescate