MADRID 18/02/2006
(...) El Gobierno español ha considerado improbable que esos cisnes norteños lleguen al país, y ha decidido reservar las medidas más drásticas -como dar la orden de encerrar todas las granjas al aire libre- para cuando, en marzo, lleguen las aves migratorias desde África occidental. La actitud puede ser correcta formalmente, pero requiere cierto optimismo pensar que ante miles de corrales salpicados por los patios traseros de un millar de pueblos es cuestión de dictar una orden ministerial de cierre en el último minuto (...).