ZUMARRAGA. DV. «No podemos aceptar actuaciones unilaterales o hechos consumados», afirmó ayer Antón Arbulu, alcalde de Zumarraga, ante los medios, en una comparecencia para tratar el tema de la rotonda de Urretxu. «El Ayuntamiento requiere, como se firmó en 1980, pactar, convenir y otorgar. Estamos abiertos a ser generosos», afirmó mientras recordaba el documento de ese año, por el que «los ayuntamientos de Zumarraga y Urretxu se comprometen a realizar conjuntamente las obras de mejora del aparcamiento de vehículos en los terrenos de FEVE con la apertura de un vial a la calle Ipeñarrieta». «Los ciudadanos de ambos municipios nos piden que pactemos antes de tomar decisiones unilaterales y no después», apuntó el primer edil.
«El Ayuntamiento de Urretxu, dentro de sus competencias pero sin comunicar nada, ejecutó unas obras de urbanización en la zona de Ipeñarrieta, en cuyo desarrollo ha ocupado parcialmente terrenos pertenecientes al municipio de Zumarraga, abocando el tráfico directamente a la plaza de las estaciones de Zumarraga», dijo.
Medida cautelar
Asimismo, sostuvo que el cierre del vial que accede a la citada plaza desde Urretxu es una medida «cautelar». Su propósito no es otro que impedir que se «hipotequen las previsiones de desarrollo urbanístico de Zumarraga en la plaza de las estaciones, zona que próximamente se configurará como una de las más importantes de ambos municipios, creándose una estación intermodal», explicó Arbulu.
«Hay algo en este conflicto que no llego a comprender. Si la rotonda se ha realizado, según manifestaciones del propio alcalde de Urretxu en los medios de comunicación, 'para facilitar la salida de Mugitegi, ralentizar el tráfico y servir para dar una salida definitiva a los camiones de la estación de contenedores', ¿Dónde está el problema en el hecho de que Zumarraga haya cerrado el paso hacia la plaza de las estaciones, si los objetivos para los que fue elaborada no han sufrido ninguna variación?», preguntó Arbulu.
«Es en Urretxu donde se ha construído dejando de lado el tema de las infraestructuras, circunvalación, variante... Al parecer no ha existido una planificación del territorio, todo ello ha creado una situación caótica y ahora se pretende solucionar el problema circulatorio traspasándoselo al vecino», afirmó.
«Zumarraga cuenta con cinco cinturones y dos variantes» y «puede cerrar cualquier vial porque tiene alternativas», añadió.
La comparecencia también contó con la presencia de Ramón Iturrioz, jefe de la Policía Municipal, y Lucía Ocariz, secretaria del Ayuntamiento.
«Estoy para, desde un punto de vista técnico, hacer una descripción lo más objetiva posible de unos hechos», dijo el primero. El diseño de la rotonda «'invita' cuando menos, a que los vehículos que proceden de la zona de Legazpi-poblado Aparicio tomen como opción más adecuada la primera salida de la rotonda, es decir, el vial que une la misma con la plaza de las estaciones», mantuvo.
Asimismo, afirmó que el tráfico de esa plaza «debería limitarse exclusivamente al generado por su propio uso y no como zona de paso», dado el «carácter de servicio» que tiene «para ambos municipios» por hallarse allí ubicados el centro de salud, la estación y la comisaría de la Ertzaintza.
Por su parte, la secretaria manifestó que «a tenor de la documentación que obra en el archivo municipal», las obras ejecutadas en la zona de Ipeñarrieta, rotonda y aparcamientos, han afectado en parte a terrenos «que pertenecen no sólo al término municipal de Zumarraga, sino que son propiedad de este Ayuntamiento».