Viernes, 17 de febrero de 2006
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Eran las diez de la noche. Noticias de La 2. En pantalla, una información sobre las últimas revelaciones en torno al ya conocido episodio de las torturas en Irak. De repente, una sorpresa: entre las imágenes de la macabra noticia aparecen Rajoy y Acebes. El PP lo ha denunciado como una manipulación escandalosa. Es difícil negarle razón. No es la primera polémica que afecta a Fran Llorente como director de informativos, pero sí la más grave. No faltará quien esté dispuesto a aceptar que todo ha sido un error y que el surgimiento en pantalla de Rajoy y Acebes, en el momento en que se hablaba de las torturas en Irak, es fruto del azar. Tampoco faltará quien prefiera pasar bajo silencio el asunto «para no crispar». Allá cada cual. Los hechos objetivos son estos: un informativo de la cadena pública trufa una información sobre torturas con imágenes de los líderes de la oposición; las posibilidades estadísticas de que un error mezcle imágenes de una información en otra noticia distinta son escasas; mucho más escasas son aún las posibilidades de que esas imágenes «rebeldes» vayan a corresponder precisamente a dos políticos del PP. Como todo esto coincide con la contraofensiva gubernamental frente a la oposición por el asunto de ETA y como, no es la primera vez que asoman plumeros belicosos en los informativos de TVE, no hay más remedio que deducir intencionalidad. Y como RTVE es un medio público, incluidos los que no votan al PSOE, es preciso exigir responsabilidades. Si todo ha sido obra de un redactor demasiado «comprometido», TVE dispondrá de medios reglamentarios para ejecutar sanciones. Y en cualquier caso, Fran Llorente tiene que poner su cargo a disposición del Consejo de Administración, aunque sólo sea para pedir perdón y luego le confirmen en el cargo (si sus explicaciones son satisfactorias). Lo que en no puede suceder es que esta infracción severísima quede impune. Porque si se acepta esto una vez, tendrá que aceptarse muchas veces; porque si no hay sanciones, habrá que concluir que el suceso forma parte de una maniobra política; porque si RTVE no deshace cualquier malentendido, el canal público habrá manifestado su hostilidad hacia la mitad de los ciudadanos. Entonces se pondrá francamente difícil hablar de «democracia» en términos que no sean norcoreanos. ¿Imagina usted qué habría pasado si esta metedura de pata hubiera ocurrido bajo la dirección de Urdaci en los tiempos del PP? No puede haber dos varas de medir.



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