VITORIA. El lehendakari, Juan José Ibarretxe, mostró ayer su esperanza de que ETA anuncie «en un futuro próximo» el abandono de su actividad terrorista, aunque matizó su optimismo al reclamar «prudencia» a la hora de fijar plazos ante «los disgustos y vueltas atrás» que se han producido en el pasado en situaciones similares. En un desayuno informativo con periodistas, Ibarretxe señaló que la «oportunidad» de un proceso de paz «se va a dar» e instó a los responsables políticos a «estar preparados y a la altura de las circunstancias para aprovecharla».
Ante las crecientes referencias a un próximo abandono de las armas por parte de ETA, el lehendakari subrayó que hay que «obrar con cautela» y advirtió de que el proceso de paz «aún no ha comenzado». «Sé que está de moda hablar de paz y trasladar mensajes en términos de optimismo a la sociedad, pero sigo pensando que hay que comportarse con discreción, entre otras cosas, porque son tantos los disgustos que nos hemos llevado con estos temas y tantas las vueltas atrás que se han producido a lo largo de la historia», explicó. Por ese motivo, volvió a instar a los dirigentes políticos a que se comporten «con madurez», es decir que sean «cautos y discretos».
«Siete fechas»
El jefe del Gobierno Vasco hizo gala de esta discreción al negarse a dar fechas sobre una posible tregua de ETA. Tras recordar que a este momento «ya se le han puesto seis o siete fechas», se felicitó por el hecho de que, mientras que hasta ahora «siempre hemos estado preparados para las cosas malas, hoy afortunadamente estamos hablando de prepararnos para las cosas buenas». Entre los factores positivos para los que deben prepararse los agentes políticos, destacó «el abandono de la violencia por parte de ETA» y el «diálogo multipartito» que reclamó para la futura «normalización» del País Vasco.
En su encuentro con los medios de información, Ibarretxe se refirió también al documento que presentó el pasado martes la ejecutiva del PSE-EE, en el que el partido traza las líneas maestras de su estrategia y da luz verde al diálogo con «todas las sensibilidades políticas», incluida la de la izquierda abertzale, en la futura mesa de partidos vascos. El jefe del Ejecutivo autónomo acusó a los socialistas de asignarse un «derecho a veto» al pedir que los acuerdos para la normalización se adopten por consenso y no por mayorías, y le reprochó que ahora exija el respeto a «todas las sensibilidades», cuando la Constitución fue «impuesta» sin tener en cuenta a los partidos nacionalistas. Según Ibarretxe, «el miedo político a la democracia» del PSE-EE responde al hecho de que «en el Parlamento Vasco cada vez somos más las fuerzas que defendemos que existe el pueblo vasco y que tenemos derecho a decidir nuestro futuro».
En esta línea, subrayó que el 60% de las fuerzas de la Cámara «piensan de esta manera» y anunció que, además de superar el porcentaje de la anterior legislatura, la representación actual de los partidos nacionalistas «será aún mayor» en el futuro. AGENCIAS