TURÍN. La rusa Olga Pyleva, que ha protagonizado el primer caso de positivo por dopaje en los Juegos, ha sido expulsada y desposeída de la medalla de plata que el lunes ganó en los 15 kilómetros de biatlón femenino. Pyleva dio positivo por carfedón, un estimulante prohibido, en un análisis de orina realizado el lunes siguiente a la carrera.
La plata de dicha prueba pasa a manos de la alemana Martina Glagow, que acabó tercera, y el bronce a la también rusa Albina Ajatova, que se clasificó cuarta.
La rusa ha tenido el dudoso honor de ser quien ha inaugurado los positivos en los controles antidopaje de los Juegos. Además, Pyleva, junto a la sanción deportiva, puede sufrir los efectos de la legislación italiana sobre dopaje, que persigue penalmente a los que dan positivo. Un 'honor' que, desde luego, ningún deportista desearía nunca tener, pero al que se exponen quienes desean beneficiarse de elementos ajenos a la calidad, entrenamientos, esfuerzo y actitud para estar en lo más alto de una disciplina deportiva. Ojalá no se den más casos como el de la rusa. EFE