Viernes, 17 de febrero de 2006
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CULTURA
Cultura
Una función sorprendente
La compañía Mayumana impresionó a un Kursaal lleno de público con su espectáculo de baile, humor y música
Los componentes del grupo Mayumana, ayer en el escenario del Auditorio Kursaal de Donostia. [LUSA]
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SAN SEBASTIÁN. DV. Llenazo hasta la bandera el que registró el auditorio Kursaal para la primera de las siete representaciones que la compañía Mayumana va a ofrecer en Donostia. Niños y jóvenes abundaban entre el público que se había acercado para ver las particulares composiciones músico-musculares de esta exitosa formación. Famosos por haber aparecido en el anuncio de una bebida refrescante, el boca a boca y los aforos completos que van dejando allá por donde pasan (en Madrid llenaron durante dos meses el Teatro Calderón) han hecho que Mayumana haya batido el récord de representaciones en nuestro aún joven escenario donostiarra.

Y el del jueves fue un llenazo justo. Desde el primer minuto hasta el último el despliegue de medios físicos y artísticos fue sencillamente impresionante.

Con un montaje escénico de dos alturas, la obra arranca a oscuras tras la presentación inicial y los sonidos del didgeridoo. Ya saben, ese largo instrumento de viento que se apoya en el suelo y lanza sonidos hipnóticos.

E hipnotizados se quedan los niños (mayores de siete años. Los menores quizás de despisten con facilidad) con el show de Mayumana. Los infantes, atentos entre tanto adulto, abren la boca y no la cierran ante el festín que la decena de artistas se pega con los diferentes elementos.

Porque tan pronto le arrean con ganas a unos barriles de gasóleo Brent como utilizan martillos y alicates para golpear cubos de basura en lo que es su número más conocido.

La noche se divide en varias escenas, todas abiertas a introducir detalles divertidos preferentemente mudos.

Echen buena parte del acierto humorístico al chico de la coleta que aparece en la foto principal. Con aires de clown y un humor muy directo y sencillo, consigue meterse al público en el bolsillo desde el principio, destacando su aportación en el gag tenístico inicial y en el curiosísimo diálogo cantado del restaurante.

Los ritmos sonoros que se escuchan en la actuación de Mayumana son muy plurales, habiendo espacio para varios de ellos en cada asalto escénico: batucada brasileña, aires flamencos, detalles hindús, guiños celtas, extractos de música de baile discotequera, hip-hop ejecutado con la boca...

En lo corporal, otra de las bases del éxito de Mayumana, sorprende la coordinación y los automatismos imposibles de los intérpretes a la hora de ejecutar populosos números sobre el escenario.

Imparables y ágiles hasta lo imposible (atentos a la mujer de goma), los artistas corretean y golpean chapas, chocan aletas de buceo, lanzan balones en una especie de Teatro Negro, o crean sonidos con una tinaja en el agua.

Hasta hay momentos para emplear una maquina de limar metales y azotar largos tubos de PVC con palas de ping pong.

La larga salva de aplausos final (y una sorpresa que no desvelaremos en estas lineas) confirma que la formula Mayumana funciona.



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