BERLÍN. DV.. Dos veteranos maestros del cine llegaron ayer a Berlín para presentar sus más recientes películas y el público y la crítica llenaron el Berlinale Palast, convencidos de que la jornada devolvería la calidad al festival. Pero las esperanzas se cumplieron a medias y sólo gracias a la maestría de Sydney Lumet, el festival cerró su penúltima jornada con cine de calidad y con una excelente actuación de Vin Diesel, cuya personificación del gángster Jackie DiNorscio lo hace un serio candidato a ganar el Oso de Plata que premia la mejor actuación masculina.
El director de 81 años vuelve a dar vida en su película Find me Guilty al mayor juicio en la historia criminal de Estados Unidos, que se realizó contra 20 miembros de la familia Luchesse entre 1987 y 1988. El Gobierno norteamericano estaba decidido a acabar con la familia mafiosa y no ahorró dinero ni testigos para enviar a los acusados a la cárcel. Pero no contó con la decisión de uno de los acusados de defenderse a sí mismo.
Find me Guilty está basada en la historia verdadera de Jackie DiNorscio, un miembro de la familia Luchesse que ya estaba condenado a una pena de 30 años de cárcel. En los preparativos del nuevo juicio la Fiscalía le ofrece acortar su condena si testifica contra sus antiguos amigos. Pero Jackie renuncia traicionar a sus amigos y toma la delicada decisión de defenderse a sí mismo. A lo largo de los 21 meses que dura el juicio, Jackie descubre una extraordinaria vena de abogado y comienza a destrozar las acusaciones de la Fiscalía.
El resultado del juicio, que culmina con uno de los veredictos más sorprendentes en la historia judicial de Estados Unidos, podría haber convertido a la excelente película de Lumet en un panfleto si la historia no hubiera sido verídica. Pero lo mejor de Find me Guilty es Vin Diesel, que demuestra que sabe actuar.
Indiferencia
Claude Chabrol tiene una fijación con la excelente actriz Isabelle Huppert, que ha sido protagonista de más de una docena de cintas del veterano director francés, pero ni su película L'ivroisse de pouvoir (La embriaguez del poder), ni el rol de Huppert convencieron al público y a la crítica. La más reciente película de Chabrol, que fue recibida casi con indiferencia en la Berlinale, no logró convencer y quizás quede incluida entre las más débiles producciones del realizador. Tampoco la presencia de una de las mejores actrices de Francia logró salvar la trama. El error de Chabrol fue quizás darle un toque de comedia a una historia ficticia sobre la corrupción que impera en el mundo de las grandes multinacionales galas.
Huppert encarna a una juez embriagada por el poder, que sacrifica su vida personal en su lucha para enviar a la cárcel a los ejecutivos corruptos. Pero la juez no se da cuenta que su poder puede ser, en un momento determinado, muy grande, pero que desaparece muy pronto cuando la aplicación de la justicia amenaza con contaminar otros poderes, como el político. La historia está inspirada en el caso de corrupción Elf Aquitaine. «Esos personajes ciegos de poder se encuentran en todos los países y en todas las épocas», dijo Chabrol durante una rueda de prensa. «Los hubo antes de Chirac y seguirán existiendo después».
Completó la jornada Isabella, una producción de Hong-Kong y China, que relata una confusa relación entre un policía corrupto de Macao y una joven que cree que el policía es su padre.