Otro actor que prueba a convertirse en director...y le sale bien, muy bien. Tommy Lee Jones es un actor con carácter, quizás no genial ni de una personalidad aplastante, pero su presencia siempre aporta una sensación de solidez, ironía e incluso sensibilidad tras la cara de piedra. Y lo mismo le pasa a su película, que empieza pareciendo una cosa, no demasiado prometedora, y acaba convirtiéndose en muchas otras, y convenciendo con su mezcla de clasicismo y moderno desencanto.
El guionista del filme es Guillermo Arriaga, y su firma es demasiado presente en la primera parte de Los tres entierros de Melquiades Estrada. Pero como si fuera un pulso muy bien mantenido por Tommy Lee Jones, el brazo del director y actor acaba presionando mucho más y poniendo las cosas en su sitio. A lo mejor no ha habido pulso alguno en la producción y ambos se han entendido perfectamente. Pero bien es sabido que Guillermo Arriaga ha caracterizado sus guiones por su originalidad basada en parte en la ruptura del tiempo narrativo, mezclando hechos que ocurren en distintos momentos, cruzando historias que, curiosamente suelen tener el tres como número casi mágico. Tambén en Los tres entierros de Melquiades Estrada se empeña Arriaga en ponernos en situación con ese juego un poco forzado de saltos en el tiempo, en esta ocasión de forma algo confusa, para explicar la muerte del tal Melquiades, y el por qué del empeño de un ranchero de Texas en llevar el cadáver del mexicano hasta su lugar de origen.
De pronto esa incertidumbre narrativa se despeja, y despega Los tres entierros de Melquiades Estrada, que se va revelando como un derivado del western desencantado y violento que practicó Sam Peckinpah, director al que Tommy Lee Jones parece haber tomado como modelo directo, casi en plan de homenaje. Pero no hay pastiche alguno. Tommy Lee Jones alimenta esa larga travesía por el desierto,con un extraordinario gusto por el paisaje bien entendido, y con un atrevido vaivén entre el absurdo, la violencia, el sarcasmo, la sordidez, la sensibilidad y un emocionante sentido de la amistad. Hay también ecos de Dos cabalgan juntos de John Ford, en esa conversación entre los dos amigos a pie de caballo, pero Tommy Lee Jones tiene mano propia, y una doble piel, dura y suave al mismo tiempo, para una película áspera y hermosa como el desierto.