Viernes, 17 de febrero de 2006
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CULTURA
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El Schubert más íntimo protagoniza mañana la matinée de Miramón
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SAN SEBASTIÁN. DV. Será casi como una recreación de lo que podría ser la música de cámara en tiempos de Franz Schubert (1797-1828). Las matinées de Miramón que organiza la Orquesta Sinfónica de Euskadi se centrarán mañana en la música para cuerda y piano del compositor vienés con la interpretación de dos obras, el Adagio y Rondó concertante para violín, viola, violoncello y piano en fa mayor, D 487 y el popular Quinteto en la mayor, op. 114, La Trucha. Para darles forma se ha contado con un grupo formado por el pianista Javier Pérez de Azpeitia, la violinista Rafaella Acella y los miembros y colaboradores de la OSE Arkaitz Martínez (viola), Elena Escalza (violoncello) y Vasile Preotu (contrabajo). Esta formación instrumental ha querido además que el homenaje a Schubert sea doble designándose con el nombre de otra de sus obras, Rosamunda.

El encuentro que se podrá ver mañana a las 11 horas en Miramón muestra lo que podría ser un concierto de cámara en la Viena de principios del XIX. En aquella época la ciudad austríaca era un lugar privilegiado para este tipo de música, especialmente para el cuarteto de cuerda, cuya práctica estaba extendida en medios aristocráticos, en la burguesía e incluso también entre los estudiantes bohemios. En el círculo que vivió Schubert era habitual practicar la música de cámara como una distracción. De hecho, él tocaba el violín y la viola desde pequeño y cuando se hizo compositor acostumbraba a acompañar desde el piano a sus amigos. Por ello, hizo muchas obras para pequeñas plantillas instrumentales entre las que se encuentran las dos que sonaránen Miramón.

Una obra muy conocida

La Trucha, escrita en 1819, fue un encargo de un violoncellista aficionado amigo de Schubert, y toma su nombre de un lied escrito con anterioridad por el compositor. Este tema, que aparece en el cuarto movimiento, Andantino, se desarrolla en este quinteto en forma de cinco variaciones. La obra se abre con un Allegro vivace seguido de un Andante, un Scherzo, el ya citado Andantino y, por último, un Allegro giusto. Escrita para piano, violín, viola, violoncello y contrabajo, es una obra muy conocida y apreciada por el público.

El recital de mañana también incluye otra obra de cámara de Schubert, el Adagio y Rondó concertante para violín, viola, violoncello y piano en fa mayor, D 487. Clasificada, al igual que otras de Schubert, como Hausmusik o Música para casa, está concebida para animar una velada familiar. En su estilo se aprecian influencias de Mozart y Beethoven. La próxima matinée de Miramón, que se celebrará el día 11 de marzo, ofrecerá un homenaje a Aita Donostia en el 50 aniversario de su muerte. Para ello, la Coral de Cámara de Pamplona dirigida por David Guindano interpretará su Missa pro defunctis.



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