Los fuertes vientos del noroeste de entre 40 y 50 nudos, procedentes de la zona de Gran Sol, han levantado esta semana en el País Vasco olas tan espectaculares como paredes de agua.
En San Sebastián, el paseo Nuevo, la zona más expuesta al mar de la ciudad, permanece cerrado al tránsito desde anoche, por la fuerza de las olas que llegaron a desplazar y causar desperfectos en varios coches estacionados en este área.
El puente del Kursaal y El Peine del Viento -el emplazamiento de la famosa escultura de Chillida, en el otro extremo de la bahía de La Concha-, son otros de los miradores privilegiados de la capital donostiarra desde donde los curiosos presenciaron el batir de las olas, aunque con mayor riesgo de resultar calados por el agua.
Otros puntos del litoral guipuzcoano como Hondarribia, Pasaia, Orio, Zarautz, Getaria, Zumaia, Deba y Mutriku se convirtieron también en inusuales observatorios de este fenómeno, gracias al cual tres deportistas guipuzcoanos y un peruano disfrutaron hoy de una inesperada jornada de surf que no olvidarán en sus vidas.
Equipados con cuatro motos náuticas acudieron a la zona de playa Gris, entre Zumaia y Getaria, donde durante dos horas ofrecieron una inusual exhibición deportiva.
Desde la carretera que discurre sobre el acantilado cercano, decenas de conductores se percataron del espectáculo que se ofrecía a sus pies y aparcaron sus coches en la cuneta para presenciar la inesperada exhibición.
La acumulación de vehículos llegó a ser tal que una dotación de la Ertzaintza acudió al lugar y advirtió a los congregados por megafonía de que se trataba de un lugar peligroso para aparcar, al tiempo que amenazaba con multar a todos los infractores.