URDAX. DV. ETA robó en Francia la furgoneta Renault Kangoo utilizada en el atentado del martes contra la discoteca La Nuba, ubicada en el barrio de Dantxarinea del municipio navarro de Urdax. El vehículo fue sustraído el 2 de febrero en la localidad de Nant, en el departamento de Aveyron, al sureste de Francia, y preparado para perpetrar el atentado. Según informaron fuentes de la lucha antiterrorista, los etarras no tuvieron ni siquiera que forzar las puertas de la camioneta, ya que su dueño la dejó abierta y con las llaves puestas, aparcada frente a la panadería que regenta en Nant.
Estos datos hacen pensar al Ministerio de Interior que se trata del mismo comando que el pasado 21 de diciembre colocó la furgoneta bomba que destrozó la discoteca Bordatxo en Doneztebe. En aquella ocasión, la Wolskwagen Candy usada en el ataque fue robada por los terroristas nueve días antes en Toulouse, a 200 kilómetros de Nant, donde fue sustraída la furgoneta que estalló el martes en Dantxarinea.
Los especialistas explicaron ayer que los daños en La Nuba fueron menores que en Bordatxo y que el edificio «aguantó» el impacto de la bomba porque la onda expansiva no alcanzó de lleno el edificio.
Sobre la cantidad de explosivo utilizado, existen versiones diferentes. Mientras las estimaciones de los Tedax apuntan a que se habría utilizado entre 30 y 40 kilos de explosivo, una cantidad inferior a la de la bomba contra Bordatxo (unos 50 kilos), otras fuentes de la investigación, consultadas por Vasco Press indican que la bomba estaba compuesta por más de ochenta kilos de explosivo, aunque no se descarta que la cantidad pueda ser muy superior. Los técnicos en desactivación de explosivos recogieron muestras durante el día de ayer para determinar el tipo de sustancia colocada en la bomba y, de esa forma, poder precisar la cantidad total empleada.
El artefacto estaba colocado dentro de un bidón de plástico que había sido introducido en la furgoneta Renault Kangoo, cuya matrícula original había sido sustituida por otras placas falsificadas, también francesas, correspondientes al Departamento de Pirineos Atlánticos.
Al parecer, según el testimonio aportado por algunos testigos, el vehículo fue trasladado hasta la parte trasera del edificio donde está la discoteca por dos individuos jóvenes poco antes de que se produjera la explosión, según las mismas fuentes. Los dos individuos intentaron estacionar el vehículo cerca del edificio, pero se encontraron con una furgoneta de color verde que ocupaba el lugar y tuvieron que alejarlo un poco. Posteriormente, lo debieron de cambiar de posición porque cuando se produjo la explosión la Renault Kangoo se encontraba colocada de forma distinta a como quedó aparcada cuando la vio el testigo.
El lugar donde se colocó la furgoneta con el explosivo es la parte trasera del edificio, orientada en dirección a la frontera francesa. Aunque los daños fueron cuantiosos, no se produjo la destrucción del edificio como ocurrió con la discoteca Bordatxo, ya que detrás del coche bomba había un muro de hormigón en el que rebotó la onda expansiva orientándola en dirección a territorio francés. Esta circunstancia permitió que la estructura del inmueble, formada por vigas metálicas resistiera, a pesar de la aparatosidad de los daños y del derrumbe de paredes y mamparas.
El bloque del motor de la Renault Kangoo salió despedido a unos cincuenta metros de distancia del edificio. Entre los restos del vehículo se han encontrado partes del cubo de plástico en el que había sido introducida la bomba.
Desalojo
El aviso de la colocación de la bomba recibido en el diario Gara y en la DYA de Gipuzkoa unos cuarenta y cinco minutos antes de que se produjera la explosión permitió desalojar a los empleados que trabajaban en el edificio. Fueron patrullas del puesto de la Guardia Civil de Urdax las primeras en llegar tras recibir el aviso y las que desalojaron a todo el personal. Entre los desalojados se encontraba un encargado del establecimiento que se encontraba en la parte trasera del inmueble descargando cajas de bebidas de la furgoneta verde, muy cerca del lugar donde estaba aparcado el coche bomba.
Los agentes de la Guardia Civil mantuvieron el cordón de seguridad en torno al inmueble atacado hasta las doce del mediodía de ayer, cuando finalizaron sus trabajos los técnicos en desactivación de explosivos y los miembros de la Policía Judicial que levantaron el atestado correspondiente. El complejo comercial y de ocio Landibar atacado es un recinto que, además de la discoteca La Nuba, alberga una docena de tiendas, una bolera, restaurantes, una pizzería. Es un centro muy frecuentado por ciudadanos franceses que acuden a realizar compras y por jóvenes que los fines de semana acuden en autobuses a la discoteca. Además del centro comercial, tres casas situadas en las inmediaciones sufrieron daños como la rotura de cristales o grietas.
Según Colpisa, la Policía y Guardia Civil creen que los atentados de Urdax y Doneztebe son obra del conocido como comando del corredor del Ebro, que opera a caballo entre la comunidad foral y Aragón. Este grupo, según recientes informes de la Comisaría General de Información (CGI), sería responsable de, al menos, ocho atentados desde el pasado 10 de junio de 2005.
Los analistas de Interior sospechan que esta estructura podría estar compuesta por más de dos activistas 'legales' (no fichados) y algún miembro 'liberado' con «cierta experiencia». No consta que el talde, activo desde hace más de dos años, tenga infraestructura estable en Aragón, aunque es probable que sí cuente con ayuda en Navarra para sus desplazamientos. Este comando itinerante, que tendría su base en Gipuzkoa, también sería el autor de los ataques frustrados con granadas en junio y octubre contra el aeropuerto de Zaragoza.