MADRID. El enrarecido clima entre los dos partidos mayoritarios por la política antiterrorista se trasladó ayer al pleno del Congreso e hizo recrudecer la bronca en el hemiciclo, más allá de los cinco minutos del debate protagonizado en el Pleno del Congreso por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP, Mariano Rajoy. En medio de la tensión, el presidente de la Cámara baja, Manuel Marín, se vio obligado a intervenir en varias ocasiones para pedir silencio y respeto a los oradores.
Después de mes y medio de 'vacaciones' parlamentarias y una primera sesión de control al Gobierno la pasada semana, donde no se registraron incidentes notables, el enfrentamiento político entre los dos grandes partidos volvió a hacerse ayer patente en el Salón de Plenos del Palacio de la Carrera de San Jerónimo, con constantes murmullos y gritos.
El presidente del Gobierno retomó el guante que ofreció a la oposición el 17 de mayo del año pasado, durante el debate tras el cual el Parlamento autorizó al Ejecutivo a entablar un diálogo con ETA si dejaba las armas. En aquella ocasión, Rodríguez Zapatero reclamó el respaldo del PP a la resolución y ayer reiteró la invitación porque «estamos en unos momentos, de los pocos, favorables en la lucha contra el terrorismo y para el final de la violencia».
«Falso de falsedad»
Rodríguez Zapatero volvió a desmentir además que su Gobierno impulse las excarcelaciones de presos de ETA con abultadas penas. Decir que los terroristas salen de prisión debido a «decisiones políticas» es «falso de toda falsedad», afirmó, y reclamó al partido opositor «un respeto por la verdad» porque sabe que las únicas medidas con los presos terroristas consisten en aplicar el Código Penal. Instó al PP a que respete «al Estado, su funcionamiento, la justicia, el Tribunal Supremo, y los jueces y fiscales». El presidente defendió asimismo la política antiterrorista de su Gobierno porque gracias a ella se ha detenido a 212 miembros de ETA y han transcurrido casi tres años sin atentados mortales.
Rajoy dejó en el aire qué decisión tomará su partido sobre el apoyo al Gobierno en un proceso de paz, pero arremetió con dureza contra la estrategia antiterrorista gubernamental. Señaló que «la única política conocida» de Rodríguez Zapatero en este terreno es efectuar «cesiones constantes al entorno de la banda terrorista», y generar «gran desconfianza y muchas dudas» con el resto de sus actuaciones.
El líder opositor remachó su intervención con un emplazamiento a Rodríguez Zapatero: «Quiero que usted diga en esta Cámara si garantiza que no va a pagar ningún precio político a una organización terrorista porque si lo hace usted estará haciendo del terrorismo un instrumento para hacer política». La rotundidad del comentario mereció una ovación de los diputados del PP, puestos en pie, de un minuto y diez segundos. En su posterior réplica, el jefe del Ejecutivo evitó dar una respuesta al reto de Rajoy.
El alboroto continuó durante las preguntas sobre la campaña de firmas en contra del Estatuto catalán y las caricaturas de Mahoma que el secretario general del PP, Ángel Acebes, y el portavoz del Grupo Popular, Eduardo Zaplana, formularon a la vicepresidenta primera.
María Teresa Fernández de la Vega afirmó que el PP tiene «en los temas antiterroristas un tono miserable» con Rodríguez Zapatero, y que quiere convertir todo «en carnaza».
Justificación y excusas
Tras referirse a las caricaturas, Zaplana entró de lleno en política nacional y recalcó que Zapatero no encuentra hueco en «su agotadora agenda para mostrar su apoyo a las víctimas, a quienes sufren la barbarie terrorista». «Con su Gobierno, los verdugos se encuentran con demasiada frecuencia justificación y excusas, mientras que las víctimas no suelen recibir comprensión y apoyo», dijo el dirigente popular, que espetó a De la Vega que «con la libertad y los valores no se negocia y no se claudica».
De la Vega le respondió que el Ejecutivo no tolerará que el PP «siga insultando y faltando al respeto al presidente del Gobierno de todos los españoles». En medio de un gran alboroto, la vicepresidenta pidió a los populares «decoro y conciencia cívica», recordando a Zaplana que representan «a los ciudadanos». «Ya está bien», se quejó.
Del ambiente de crispación tampoco se libró el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, quien reprochó al PP entorpecer los avances del Gobierno en la lucha antiterrorista y confesó haber perdido la esperanza «de recuperar al PP para la cordura de la unidad de los demócratas en la lucha contra el terrorismo». AGENCIAS