Tres escolares de unos 10 años murieron despedazados ayer al estallar una bomba en Bagdad, donde también fueron detonados tres coches bomba, en una nueva ola de violencia cuando se acerca la sesión inaugural del Parlamento.
El atentado que costó la vida a los pequeños fue provocado por un artefacto escondido en una bolsa colocada frente a un comercio de accesorios fotográficos, en Fadl, uno de los barrios más antiguos de la capital. En los muros de la calle quedaron manchados de sangre y restos humanos, mientras que las fachadas de cinco tiendas resultaron destruidas por la explosión. En otros ataques, tres coches bomba estallaron en diferentes zonas de la urbe, dejando seis muertos, cuatro de ellos policías, además de dieciséis heridos.
Mientras, cuando faltan diez días para la primera sesión del Parlamento, las negociaciones entre las diversas corrientes políticas sobre el programa del futuro Gobierno están estancadas por una enmienda de la Constitución que reclaman los suníes.