El alcalde, Iñaki Arriola, confia en encontrar una empresa que apueste por la reconversión de Errebal y después obtenga rentabilidad a base de su explotación futura. «Pienso que a todas luces el proyecto de reconversión de Errebal es atractivo para cualquier empresa fuerte. Todos los estudios encargados y desde la propia consultoria IKEI nos han hecho ver que se puede llevar a cabo esta obra por una empresa en su totalidad para después obtener un amplio margen de rentabilidad». En este sentido, las posibilidades que se abren a la empresa adjudicataria son amplias. Ahora se trata de acercar a posibles promotores privados para desarrollar el proyecto del futuro centro comercial de Errebal. Al parecer, hasta el momento han sido varias las empresas interesadas en entrar en este proyecto. Será precisamente una de estas propuestas concretas, calificada desde instancias municipales como de «seria y viable», la que lleve a cabo los trabajos cumplimentando todos los aspectos del pliego de condiciones jurídico-administrativas.
El estudio de viabilidad de Murias recoge todos los aspectos de la viabilidad económica y la propuesta de construcción de un nuevo edificio, de contenido comercial y de ocio, que permita mantener una de sus partes como mercado de abastos.
La viabilidad vendría dada por la implicación de firmas comerciales interesadas en establecerse en este nuevo edificio, así como por locales de ocio o restauración, y por la venta de los garajes que se proyectan en el subsuelo.
En concreto, el futuro centro comercial contará con cuatro plantas subterráneas, tres para garaje y una para supermercado. La cuarta podrá acoger 113 garajes, la tercera otros 113 y la segunda 98. El supermercado en el bajo está previsto acometerlo sobre un total de 2.000 m2. Casi al ras de la calle se habilitaría la plaza de abastos sobre 2.300 m2 y la primera planta irá destinada a tiendas, sobre 2.161 m2.
En el piso superior se plantea la construcción de zona de ocio y restaurante, con una superficie total cercana a los 8.000 m2.
La empresa a la que se le adjudique este proyecto tendrá que hacer frente a la plaza provisional también en Bittor Sarasketa, para demoler después todos los edificios de Errebal y construir uno nuevo.