La sesión acabó cuando Amatriain perdió el equilibrio. Cayó de la moto, siendo ésta arrastrada desde la rompiente hasta las rocas. El surfista mantuvo la calma. Nadó los más de 300 metros que le separaban de la costa y consiguió alcanzarla. El manillar y el casco se habían roto, pero había que recuperarla. Los jóvenes que presenciaban la escena no dudaron. Descendieron a las rocas y la sacaron del agua a golpe de riñón. Restaba alzarla desde el acantilado hasta la carretera. La Ertzaintza hizo el resto.