BILBAO. DV. La historia de Cio Cio San, la protagonista de la Madame Butterfly de la ópera que fue inmortalizada por Giacomo Puccini (1858-1924), «una mujer marcada para siempre por su deseo de dejar atrás su vida de geisha «como esclava sexual», enamorada de Pinkerton, el oficial de la marina americana con el que se casa por la ley japonesa, regresa a los escenarios vascos a partir de este sábado de la mano de la Abao.
Madame Butterfly vuelve a los escenarios vascos este sábado, y el 21, 24 y 27 de este mes en el palacio Euskalduna de Bilbao. La obra contará con la presencia al frente del elenco de la soprano Fiorenza Cedolins, en el rol de Cio Cio San, el tenor Mario Malagnini, en su debut con la Abao, encarnando al «arrogante marino» Pinkerton, la mezzosoprano Elena Cassian, como Suzuki. La obra estará dirigida en el plano musical por el maestro Antonello Allemandi en el foso, al frente de la Orquesta Sinfónica de, Euskadi, papel reforzado por la presencia vocal del coro de Ópera de Bilbao dirigido por Boris Dujin.
La ópera es una producción del Teatro de la Ópera de Tel Aviv, con dirección escénica de Christopher Alden. El director británico destacó ayer, durante la presentación de las cuatro funciones, que su labor se ha entrado en potenciar la «labor escénica tradicional y, al mismo tiempo moderna teatralmente, centrada en el enfrentamiento de los dos mundos en conflicto en la obra, «Occidente y Oriente».
Imperialismo
En ese plano, cobran especial relevancia aspectos como la puesta en escena planteada por el director de escena Christopher Alden, puesto que, en su debut en España, el maestro británico considera una obra propicia para hablar de temas que en su día resultaban originales y poco accesibles desde un punto de vista crítico, como «el capitalismo o el imperialismo, con sus peligros llevados al límite», afirmó ayer Alden durante la presentación de las cuatro funciones que se llevarán a cabo en la capital vizcaína.
El elenco vocal interpretativo se completa con la presencia del tenor José Ruiz en el rol de Goro, y el bajo Alfonso Echeverría. Allemandi, que debutó con la Abao con esta ópera en 1989, destacó el potencial «de cristal purísimo» que pone en escena la soprano Fiorenza Cedolins.
La vocalista señaló que su enfoque para este papel busca partir del concepto de «qué es lo que el compositor sentía cuando hablaba de este personaje». En su opinión, su drama nace de «no aceptarse a sí misma, que no acepta la vida que lleva».
En ese punto, su obsesión por ese matrimonio con alguien que no volverá, se transforma, a través de su suicidio «en un sacrificio que permite dotar a su hijo de un futuro del que ella nunca podrá disfrutar por su condición»