- En el balance se constata que para todas las personas atendidas la vivienda es un problema básico para resolver una separación de forma menos conflictiva.
- Sí, es un problema terrible. El 82% de los progenitores sin la custodia de los hijos no tiene un lugar donde alojarse después de la separación o el divorcio. Muchos van a casas de familiares durante un periodo y luego pasan a pisos de alquiler compartido. Un gran colectivo de miembros de nuestra asociación está viviendo en campings, lo cual no está tan mal si se compara con otros que te cuentan que han pasado la noche en un local, oficina o han tenido que alquilar una habitación y tienen problemas hasta para ducharse.
- Es un cambio muy radical de forma de vida.
- Para el que sale de casa la sensación de desarraigo es tremenda, porque deja atrás todo su proyecto de vida. De repente se encuentra con que no sólo ha muerto su relación de pareja, sino que se ha quedado sin nada, porque tiene que pasar la pensión de alimentos a sus hijos, quizás tenga que pagar la hipoteca del piso e incluso tiene que darle una pensión compensatoria a su pareja porque ella no trabaja. Imagínate hacer frente a eso con un sueldo normal. Luego se habla de las actitudes violentas, pero hay que ver cuánto sufrimiento hay detrás de esas personas. Están al límite y son bombas andantes... Nosotros procuramos hacer una labor de prevención y contención para que la situación no estalle. Por ello pedimos al Gobierno Vasco y a los ayuntamientos que faciliten urgentemente viviendas sociales y de protección oficial, bien en régimen de alquiler o en propiedad, a los miembros de parejas separadas.
- Últimamente se ha abierto un debate sobre la idoneidad de las órdenes de alejamiento.
- Consideramos que este tipo de recursos a veces no se está usando de forma adecuada. Yo me he ganado una bronca de un abogado porque se ha saltado una orden de alejamiento y de incomunicación después de que propiciase que una mujer hablara por teléfono con su ex marido sobre un tema relativo a una hija que tiene en común. Creo que estamos coartando la libertad de las personas. Esta mujer no entiende por qué el hecho de que en su día dijera que sentía cierto miedo le impida incluso hablar por teléfono con el padre de su hija. Estamos haciendo una auténtica barbaridad. Hemos pasado de que esta señora le tuviese un poco de miedo a su ex pareja a que ahora tenga miedo al abogado, a la justicia, y la pobre esté llena de miedos.
- Desde la asociación insisten en la importancia de la mediación para minimizar la conflictividad en los procesos de ruptura.
- Es fundamental, algo saludable y natural y es un ejercicio de responsabilidad que tomemos las decisiones que atañen a nuestra vida y la de nuestros hijos. Consideramos que estas cuestiones no hay que dejarlas sólo en manos de los abogados, y con esto no quiero criticarlos, pero creemos que es importante también la participación de un psicólogo para conseguir el mejor acuerdo para cada caso concreto. La mediación no es la panacea, sino un camino en el que no hay recetas, porque cada situación es distinta. Lo que sirve para una pareja no sirve para otra. Al final, de lo que se trata es de que la vida de los niños cambie lo menos posible, porque aunque se acabe el amor, no finaliza la responsabilidad como padres.
- ¿Qué grado de éxito tiene la mediación?
- El porcentaje es altísimo. Cuando hacemos el seguimiento, el grado de satisfacción es muy elevado.
- ¿Cómo se llevan a la práctica las custodias compartidas?
- Tiene que ser algo de sentido común. Puede ser, por ejemplo, que dos hermanos adolescentes vivan en casa de la ama y los fines de semana alternos vayan a casa del aita pero que también vayan a casa de su padre a comer y a cenar los lunes, miércoles y viernes sin que les ocasione ningún trastorno. También se ven muchas custodias que se rigen por periodos vacacionales. Por ejemplo, desde octubre hasta las Navidades viven en casa del aita, con sus fines de semana alternos en casa de la ama y a donde van a comer y cenar martes y jueves. Desde enero hasta Semana Santa viven con su madre y así sucesivamente. Es cierto que quizás suene un poco rollo ir de aquí para allí, pero si los padres lo han hecho bien, viven en un entorno cercano en el que pueden ir a casa del otro tranquilamente si se les olvida recoger algo... funciona.