Las condiciones impuestas por Fagor Arrasate son tres. En primer lugar, un ajuste de plantilla para reducir el número de trabajadores de 55 a 32, de acuerdo con las cargas de trabajo y expectativas que manejaba Fagor Arrasate. La salida de los 23 trabajadores excedentarios se pactó mediante distintas fórmulas como prejubilaciones
En segundo lugar, Fagor Arrasate se ofreció a asumir parte de las deudas de Gamei. Así, la propiedad está gestionando un acuerdo con los acreedores, principalmente proveedores, que incluye las quitas correspondientes. El acuerdo está ya muy avanzado y las propuestas están teniendo una excelente acogida.
Estas dos primeras condiciones, aparentemente las más difíciles, se «están resolviendo positivamente» señalaba Aranzabal.
Inesperadamente, el escollo surgía con la tercera condición, relativa a la titularidad de la empresa. Fagor Arrasate exige la cesión del 100% de las acciones de Gamei, porque de otro manera «no podemos llevar a cabo el plan para integrar a Gamei dentro de nuestra cooperativa como una extensión más de la misma» advertía Aranzabal, que añadía «en estos momentos en los que tanto cuesta mantener las actividades industriales en el valle, no parece de recibo que se dificulte una salida muy correcta a un problema de muy difícil solución con tan exiguo porcentaje de propiedad».
Mientras tanto, el tiempo corre y la situación de Gamei se deteriora cada vez más hasta el punto de que si en el plazo de unas pocos días no se acaba de resolver este último escollo, es muy posible que ya no quede otra solución que recurrir al cierre y liquidación de los activos. En este contexto, la dirección de Fagor Arrasate «quiere apelar a la generosidad y sentido de la responsabilidad de la parte minoritaria de la propiedad que se opone al acuerdo para que, entre todos, seamos capaces de dar continuidad a una de las empresas más emblemáticas de Mondragón».