Crochets, directos cruzados de derecha. Al anochecer, el Muelle donostiarra es un remanso de paz en el que respirar tranquilamente y pasear entre la oscuridad.
Golpes rítmicos contra el sparring, golpes rítmicos contra los sacos. Luces fluorescentes iluminan un primer piso de la calle Mari en el que la frenética actividad contrasta con la calma del entorno. A través de los ventanales puede verse a los púgiles del Judo Club entrenarse a conciencia. Los paseantes, que intuyen la mítica del boxeo aunque sea por Rocky o Million Dollar Baby, se detienen en la oscuridad y observan con cierta admiración los movimientos de los boxeadores.