MADRID. El Pleno del Congreso de los Diputados dejó ayer sin efecto la última subida de impuestos en el sector del tabaco, al derogar el real decreto aprobado el pasado 20 de enero por el Gobierno. La causa de tan sorpresiva decisión fue un error de una veintena de diputados socialistas, incluidos varios ministros, que votaron en contra de la convalidación del texto oficial. El Ministerio de Economía y Hacienda prepara ya una nueva resolución para subsanar esta llamativa equivocación, si bien estudia aprovecharla para incluir cambios sobre el original y aprobar un incremento impositivo mayor del previsto.
El Ejecutivo ya tenía en sus planes desde hace más de una semana volver a elevar la tributación del tabaco durante la primavera, posiblemente después de Semana Santa. El propio vicepresidente económico, Pedro Solbes, lo apuntó ayer por la mañana en la Cámara Baja, al admitir que mantendrá la política de subidas «mientras los precios de venta no se sitúen en un nivel adecuado con los objetivos indicados». El Gobierno se conformaría con un coste que «desincentivara el consumo», lo que en la práctica se podría llegar a traducir en un valor no inferior a los dos euros por paquete.
Durante su defensa del decreto -sin imaginar que sería derogado después-, el ministro insistió en que la Administración seguirá «utilizando los instrumentos a su disposición» para «lograr los efectos sanitarios deseados» en línea con la Ley Antitabaco en vigor desde el pasado 1 de enero. Solbes reconoció que por ahora no ha ocurrido así, pues las tabaqueras «una vez más» no trasladaron la subida de impuestos a sus tarifas. Al contrario, las rebajaron un 20% de media, síntoma -según el titular de Hacienda- de que «tienen márgenes suficientemente amplios» para soportar nuevas cargas.
Aunque prefieren no hacer cábalas, las tabaqueras temen que la derogación involuntaria de la última subida de impuestos pueda ser contraproducente. No olvidan que el Gobierno quiere elevar otra vez la carga impositiva que soportan los cigarrillos, y la elaboración obligada de un nuevo decreto puede ser una buena oportunidad para ello. En Hacienda aún no han tomado una decisión, pero ahora mismo se inclinarían por esa opción, ya pedida por el Ministerio de Sanidad.
El tipo proporcional sobre el precio de venta al público (hasta hoy en el 55,95%) podría subir más del punto aprobado hace tres semanas y el específico (un tributo fijo por número de unidades comercializadas) por encima de los 6,2 euros por cada 1.000 cigarrillos. El citado error del PSOE facilitó la victoria del PP (169 votos frente a 152), único partido que se opuso al decreto porque «distorsiona» el mercado y «obliga» a los estanqueros a vender por debajo del precio de coste (al rebajar sus tarifas las empresas del sector). COLPISA