El director de Consumo y Seguridad Industrial del Gobierno Vasco, Rubén Mendiola, se muestra satisfecho con «el cumplimiento del mantenimiento de las instalaciones» por parte de usuarios y empresas instaladoras y suministradoras. «En lo referente al gas natural, las compañías suministradoras, como Donostigas, son las encargadas de realizar las inspecciones. Se trata de exámenes gratuitos que se realizan cada cuatro años. En este campo, el nivel de inspección es casi total. Tan sólo se encuentran un 3% de defectos graves», asegura el director de Seguridad Industrial.
El gas butano es otro cantar. «Está mucho más descontrolado y es nuestra principal fuente de preocupación. Las bombonas tienen patas -añade el director de Seguridad Industrial-. Así como en el gas canalizado todo está controlado y no puede haber instalaciones piratas, en el caso del butano puede haber instalaciones mal ejecutadas, usuarios que no se han dado de alta, que consiguen bombonas de cualquier manera... En estos casos, el nivel de descontrol es mayor y el porcentaje de defectos graves en las instalaciones es del 20%».
La revisión de las instalaciones de butano corresponde al propio usuario, cada 4 años.