BILBAO. DV. Veinte años después de que el sistema educativo vasco adoptara la coeducación como instrumento para promover una sociedad más igualitaria, un estudio promovido por Emakunde muestra que los estereotipos tradicionales siguen muy arraigados entre los más jóvenes: los futbolistas son el modelo en el que se fijan los chicos, en tanto que las chicas, preocupadas sobre todo por su aspecto físico, encuentran en las modelos su principal referencia.
El estudio La coeducación en la Comunidad Autónoma del País Vasco. Evolución y estrategias de futuro está basado en dos centenares de encuestas realizadas entre alumnos y alumnas de tres centros escolares guipuzcoanos que en su día fueron pioneros, y en entrevistas con expertos; sobre todo con expertas, tal como se subrayó en la presentación del trabajo. Según Ana Alberdi, responsable de Estudios y Documentación de Emakunde y directora del proyecto, «los resultados son algo frustrantes, pero para nosotros no han sido sorprendentes, porque esta es la sociedad en la que vivimos y las cosas son así; cada día se advierten más dificultades para el cambio y no resulta nada fácil cambiar todo eso de golpe».
Dos actitudes distintas
Según se observa en el estudio, los chicos establecen un estrecho vínculo entre fútbol y masculinidad, y admiran el estilo de vida de los futbolistas porque, desde la perspectiva de los más jóvenes, «no trabajan, son famosos, tienen mucho dinero y están rodeados de chicas y coches».
En el caso de las chicas, el valor de referencia que tiene el fútbol para los chicos lo ocupan el cuerpo y la apariencia física. Se sienten juzgadas y valoradas por su imagen, que para ellas es también el medio de conseguir reconocimiento social. Esa percepción viene acompañada por cierta «obsesión por la perfección» y una gran presión por el «qué dirán». A la hora de buscar un patrón de referencia, se fijan en las modelos.
La actitud que sigue anclada en estereotipos tradicionales y que incide en la desigualdad entre sexos no es, sin embargo, la única que se ha detectado. Frente a los chicos y chicas que «rehuyen el debate» y muestran posiciones «muy desfavorables para avanzar en la igualdad», existen adolescentes de ambos sexos «con una actitud abierta, que se esfuerzan en romper estereotipos y tienen actitudes de respeto».
En el curso de la presentación del estudio, que tuvo lugar ayer en Bilbao, se subrayó la incidencia que ha podido tener en la situación que refleja el mismo el «parón» que se produjo en las estrategias educativas orientadas a la igualdad a mediados de la década de los noventa, «cuando se extendió la falsa idea de que la igualdad ya estaba conseguida». Además de analizar en uno de sus capítulos la historia de la coeducación, el estudio constata que en la actualidad se ha retomado la cuestión «con mucho interés», plantea una serie de propuestas y reafirma el papel protagonista de la escuela y la familia en el proceso de «cambio de valores».