Escriben Jokin Mendizabal y 17 músicos más: «Desfilábamos como banda con la tamborrada de Marianistas cuando, por razones de seguridad, el responsable de los músicos se dirigió a una agente de la Guardia Municipal para pedirle que cortara el tráfico porque estábamos tocando. La agente, de forma inmediata, le dijo al músico que estaba invadiendo la calzada, que había bebido y que se identificase. Él le pidió su número de placa, a lo que ella se negó y, aquí empieza el absurdo, ella llamó a la comisaría. Cuando empezábamos a tocar en el Koldo Mitxelena aparecieron más agentes, que, al salir a defender a nuestro compañero, nos amenazaron con no volver a tocar en Donosti y con detener al músico. Enseguida, ¿vaya sorpresa! se celebró el juicio, se declaró culpable al músico y se le multó con 240 euros, más los gastos del proceso. No damos crédito a lo sucedido, cuando sólo se pedía que se parara la circulación para que pasara la tamborrada. Por cierto, vimos a otros agentes que cumplían con su deber y acompañaban a otras compañías para que no ocurriera ningún contratiempo. Pero esta señorita se equivocó, nunca enseñó la placa e insultó a un ciudadano que estaba trabajando y que, desde luego, no estaba borracho».