ITZIAR. DV. «¿Las razones del cambio? En mi caso era necesario. Estaba estancado, más que acomodado. He ido acumulando problemas físicos y no rendía bien. No sé si voy a tener problemas o no, pero estoy haciendo cosas que hasta el momento no había hecho». Unai Osa quería explicar esos cambios que se ha encontrado en su aterrizaje en Liberty.
«Cuidarme, me he cuidado siempre en todos los equipos en los que he estado. En algunos temas he tenido que andar por mi cuenta y ahora Manolo está más encima mío. Estoy más ilusionado, con más ganas».
Ha estado dos veces en Torrelavega y le han cambiado totalmente la posición encima de la bicicleta, que podría ser la causa de muchos de sus problemas: «Me han subido el sillín un centímetro más, me han puesto una calza en el pie que tengo más corto. Llevo un poco más recto el pie que torcía al correr. El problema es que con 20 años es fácil poder cambiar de posición, pero con 30 es más complicado». Y es que a Unai Osa le han detectado, precisamente a los 30 años, que tiene un pie más corto que otro y ese podría ser el comienzo de muchos de sus problemas en la espalda y las rodillas.
«Antes me entrenaba durante cinco horas y volvía destrozado de la espalda. Ahora llevo mucho mejor la cadera». También se ha recuperado de los problemas que tuvo en la rodilla derecha: «Empecé a entrenar y noté molestias. Me hicieron una artroscopia, luego tuve un derrame en la misma rodilla, pero ya estoy curado. Llevo una semana entrenando sin molestias».
Al igual que su hermano, no ha tenido tiempo de notar ningún cambio en su nuevo equipo: «Las exigencias se notarán en la carrera». Con 30 años, va a cumplir su décima temporada en el mundo profesional: «Se me han pasado volando los años. Cuando yo pasé, un corredor de 30 años me parecía supermayor y ahora me veo yo con esa edad». No quiere mirar hacia atrás. Prefiere hacerlo hacia el futuro: «Si miro hacia atrás, mis últimos tres años no son nada agradables, salvo algún detalle muy pequeño. Hasta 2001 todo iba bien. Luego se me torció todo». Del futuro espera «poder mejorar bastante con el tema de la posición en la bicicleta, si es que logro hacerme bien a ella. Un centímetro en el sillín es mucho a la hora de poder hacer fuerza. Yo sigo creyendo que puedo mejorar, aunque tampoco es difícil hacerlo mejor que en los últimos años».
De su calendario, lo único que sabe es que «voy a correr el Giro de Italia. Iba a empezar en la Paris-Niza, pero se me ha echado encima el tiempo, y luego la Setmana Catalana, que no se hace, con lo que no sé dónde iré a correr de forma definitiva».
No quiere hablar sólo de mala suerte en su vida profesional: «He tenido mala suerte por un lado, pero buena por otro, porque siempre he estado en buenos equipos. Estar once años en profesionales no es fácil. A pesar de las lesiones, no me voy a quejar mucho».
Volverá a Italia, a una prueba que «me va muy bien. No tengo ninguna duda de que es la que mejor me va. El Giro de Italia ha sido una carrera que siempre me ha gustado, en la que me he encontrado a gusto. Lo que tengo que lograr es llegar bien de una vez por todas».