Dentro de las políticas de atención dirigidas a las personas mayores dependientes de Gipuzkoa y a sus familias, la Diputación Foral ofrece un amplio abanico de posibilidades. Entre ellas, quizá la más conocida sea la atención en una residencia -por ser la más tradicional, la más consolidada-; pero existen otros tipos de servicios, cada vez más demandados, que responden a la voluntad mayoritaria de las personas mayores y sus familias: el deseo de envejecer y de pasar los últimos años en el mismo lugar donde se ha vivido, acompañado de la familia y las personas con las que se ha convivido.
Así, cada vez más, las personas mayores quieren disponer de un servicio de teleasistencia, que les ofrezca apoyo y seguridad cuando viven o pasan muchas horas al día solas. Por su parte, las familias quieren contar con herramientas que les faciliten el cuidado del mayor: domicilios sin barreras arquitectónicas, sillas de ruedas especiales, aparatos para mover a las personas encamadas, accesorios para el baño que hagan más cómodo el aseo etc. Y además, optan porque ese familiar mayor, esté atendido en un centro de día, de forma que el resto de la familia pueda acudir a sus otras responsabilidades, tanto profesionales como personales, con la absoluta certeza y tranquilidad de que esa persona mayor está perfectamente atendida.
En este campo de los programas que facilitan que la persona mayor permanezca en su entorno social y familiar incluso cuando va perdiendo sus facultades físicas y mentales, el servicio de ayuda a domicilio es el más importante: todos los municipios guipuzcoanos cuentan con este servicio, y más de 5.000 personas lo reciben. En 2005, la ayuda a domicilio fue el servicio social más extendido en Gipuzkoa, con 5.525 usuarios. De ellos, 3.125 fueron persona dependientes. Es, por tanto, un recurso fundamental en el marco de la apuesta que realiza la Diputación Foral de Gipuzkoa por mantener a la persona mayor en su entorno habitual, en su domicilio, el mayor tiempo posible.
El servicio de ayuda a domicilio es un programa que corresponde a los ayuntamientos ofrecer a sus vecinos. Sin embargo, también es cierto que corresponde a la Diputación atender las necesidades de los mayores dependientes. Por eso, son los ayuntamientos quienes prestan este servicio a todos los mayores -tanto autónomos, como dependientes-, pero la institución foral abona a los municipios la parte correspondiente al gasto en atención a las personas dependientes.
Esta confluencia de dos administraciones en un único servicio, unido a que cada ayuntamiento regulaba las condiciones de este servicio en su localidad, hacía que un servicio tan consolidado y con tanto impacto en la población no contara con una normativa unificada. No es una cuestión baladí, pues las administraciones invierten cada año alrededor de 17 millones de euros, 17 millones de dinero público, en este recurso.
Hablo en pasado porque, afortunadamente, a finales de 2005 la Diputación Foral de Gipuzkoa y EUDEL, la Asociación de Municipios Vascos, llegamos a un acuerdo para regular el servicio de ayuda a domicilio de forma común y homogénea para toda Gipuzkoa. Gracias a este acuerdo, todos los guipuzcoanos, residan donde residan, disfrutarán de este recurso en las mismas condiciones: condiciones de acceso, servicios que puede recibir, coste del mismo etc.
Esta regulación común para toda Gipuzkoa es, a juicio de la Diputación Foral, la consecuencia más positiva de este acuerdo. Pero no la única.
La Diputación Foral de Gipuzkoa aprobó para este servicio una tarifa máxima de 16 euros/hora para días laborables, y una tarifa específica para los domingos y festivos, que asciende a 19,20 euros/hora, reconociendo y compensando los costes profesionales añadidos que tiene la prestación del servicio en esos días. Las tarifas entraron en vigor con efecto retroactivo desde julio de 2005 -con la consiguiente inyección económica que supuso la aportación de la Diputación- y se incrementarán anualmente con el IPC.
El documento del acuerdo, lógicamente, recoge asimismo el compromiso de la Diputación y de los municipios para ir mejorando paulatinamente la cobertura y la intensidad del servicio. En ese sentido, nos proponemos atender a 6.573 personas en 2010. De ellas, 3.900 serán personas mayores dependientes. Esto significa que tendremos una cobertura del servicio del 5% de la población mayor de 65 años, en todos y cada uno de los municipios.
Antes he dicho que la ayuda a domicilio, hasta la fecha del acuerdo, era muy heterogénea; también en cuanto a personas atendidas e intensidad del servicio. Eso es algo que debemos ir resolviendo poco a poco. Por eso, para que el 2010 todos los municipios puedan atender al 5% de sus mayores, algunos tendrán que crecer más en horas y casos atendidos, y otros menos.
Este acuerdo, no obstante, no debe ser el último paso para la mejora de la ayuda a domicilio. Recientemente, empresarios y sindicatos firmaban un convenio colectivo para los trabajadores del sector de las residencias y los centros de día. Con esta firma, se cumplía uno de los grandes objetivos en materia social que la coalición PNV-EA tenía para esta legislatura: generar las condiciones objetivas que hicieran posible el acuerdo entre las partes para dignificar las condiciones laborales del sector. Supone un paso decisivo para lograr la estabilidad del mismo.
Ciertamente, el sector de atención a los mayores no se agota ahí. Por eso sería deseable lograr un acuerdo semejante también en el campo de la ayuda a domicilio. Los retos son muchos e importantes y debemos continuar avanzando. Paso a paso.