La irritación musulmana por la publicación de unas caricaturas ofensivas de Mahoma -ayer fueron incendiadas cuatro embajadas-se ha convertido en un problema mundial. Numerosos gobiernos occidentales han tenido que intervenir para calmar los ánimos. La mayoría de sus declaraciones abogan por compatibilizar un derecho irrenunciable para las sociedades democráticas, como es la libertad de expresión, con el respeto a todas las creencias religiosas. Este respeto no tiene por qué incluir, como ha proclamado el Gobierno danés, ninguna petición de perdón. (...)