Una mercado inmobiliario al que nadie ha sabido o querido poner coto en Gipuzkoa y un tratamiento fiscal mejor para el ciudadano al otro lado de la muga explican en buena medida la deslocalización de muchos ciudadanos que no están dispuestos a hipotecar el resto de sus vidas por acceder a una vivienda. La expansión en ondas concéntricas de los disparatados precios de los pisos en Gipuzkoa también comienza a llegar a Iparralde. No obstante, sigue habiendo diferencias significativas en los precios, y lo que comenzó siendo un fenómeno más ligado a segunda residencia y a inversión coge fuerza como vivienda principal, lo que debería ser motivo de reflexión para los poderes públicos.