VLADISLAV TRETIAK
Hockey Hielo
SAN SEBASTIÁN. DV. La aldea Orudievo, situada en la región de Moscú, es tan pequeña que no aparece en ningún mapa geográfico. Pero si existiera un mapa deportivo estaría, seguro. Sí, porque fue allí donde hace 52 años nació Vladislav Tretiak, legendario portero de hockey, para muchos el mejor del siglo 20.
El momento estelar de Tretiak fue la histórica superserie de 1972, cuando la selección de la URSS se enfrentó por primera vez al equipo compuesto por los mejores profesionales canadienses para desmentir el cuento de que eran invencibles. La actuación del veinteañero guardameta dejó pasmados a los canadienses. No se inmutó ante los desesperados ataques americanos. «Decir Vladislav Tretiak es como decir maravilla», dijo el famoso portero canadiense Jacques Plante después de aquellos encuentros. Pero las maravillas de Tretiak no eran más que fruto de sus entrenamientos agotadores. Su lema era levantarse después de cada caída, imponerse al dolor y las dificultades. Para triunfar.
La vida de este hombre ha sido asombrosa. No por llevar siempre puesta la máscara de protección en su cara dejó de ser reconocido por millones de aficionados al deporte, y no sólo en Rusia. En Canadá, la patria del hockey sobre hielo, donde los maestros del stick son verdaderos ídolos, la figura de Tretiak está entre las más admiradas. En América del Norte las memorias de Tretiak se editaron cuatro veces para ser barridas de las librerías en el acto. Los más altos jerarcas canadienses se sentían honrados de estrecharle la mano y retratarse a su lado.
Un día le dijo a su mama: «Me haré campeón». «Deportista, si acaso», corrigió la madre. «He dicho campeón», replicó el muchacho. Durante 15 años, de 1969 a 1984, guardó las metas del TsSKA y de la selección de la URSS. Ganó tres JJ OO (1972, 1976 y 1984) y 10 campeonatos mundiales. Poseía el don de analizar la situación en la pista y adelantarse a las acciones del equipo contrario.