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Lunes, 6 de febrero de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
Diferentes divisiones
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Una de las cosas que más llaman la atención dentro de la máxima categoría del ciclismo mundial, el UCI ProTour, es que la gran mayoría de las organizaciones son profesionales, es decir, que están gestionadas por empresas que se encuentran en el mundo del ciclismo para obtener beneficios con su trabajo, algo lícito y normal. Por supuesto, todos los equipos, en este apartado en todas las categorías, son profesionales y casi si me apuran hasta en aficionados.

Las únicas pruebas que no tienen una organización estrictamente profesional detrás son la Vuelta al País Vasco, Clásica de San Sebastián y Volta a Catalunya. Los conceptos de sus organizaciones son otros, a pesar de competir en un mundo cada vez más profesionalizado. Quiere esto decir que el ciclismo camina, para bien o para mal, y eso es lo que se ha buscado, junto a empresas que organizan sus carreras para obtener beneficios.

Por eso hay dos grupos tan potentes como RCS (Giro de Italia, Milán-San Remo, Tirreno-Adriático...) y ASO (Tour de Francia, París-Niza, París-Roubaix...) que se reparten buena parte del calendario mundial. Y no sería descabellado que alguno de ellos incorporase alguna otra prueba de cierto nivel.

Quienes han organizado carreras por romanticismo, con otros fines que los meramente económicos, parecen condenados. Por eso, sorprende comprobar cómo sistemáticamente se cargan sobre el ProTour buena parte de los males del ciclismo actual. El mal no es del ProTour, sino de la sociedad en la que vivimos, que nos lleva a despreciar, o no valorar, todo lo que no tenga una gran repercusión mediática. Y eso no pasa sólo en el ciclismo. Se puede atribuir al deporte en general. Por eso, el ciclismo se está articulando en distintas divisiones, como la mayoría de los deportes, buscando poder ofrecer algo atractivo. Las carreras que han desaparecido, de momento este año, lo han hecho por no poder pagar su cobertura televisiva, que es lo que tenían firmado con sus empresas patrocinadoras.

Y la televisión exige nombres importantes, equipos de postín, como se hace en otras disciplinas, además de pagar, en algunos casos, para retransmitir algunas pruebas, aunque en otras, como la Vuelta a España paga, y mucho. ¿Por qué tiene que ser el ciclismo distinto a esa tendencia que se observa en otras especialidades?

Hay deportes que no están entendiendo los nuevos tiempos, guste o no, sean injustos o no lo sean, y se están descolgando de los focos de atención mundial. El ciclismo, o parte de él, duda.




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