HONDARRIBIA. DV. La asociación de hostelería de Hondarribia tiene razones de peso para estar altamente satisfecho por la acogida que está teniendo la quincena de gastronomía vasco-japonesa cuando todavía no se ha llegado a rebasar el ecuador.
El primer síntoma de la excelente respuesta que ha tenido esta iniciativa ha sido la presencia de cocineros de primer orden de la talla del maestro de maestros Luis Irizar, Luis Mari Arzak, los hermanos Hilario y José Mari Arbelaiz, Andoni Aduriz e Isaac Salaberria.
El cocinero del restaurante Alameda, Gorka Txapartegi, ha podido comprobar en su propia casa el interés que han despertado en la población en general estas jornadas ante la demanda que ha tenido en las dos cenas degustación que se ha servido esta semana en sus comedores. «Hemos estado a tope. Las reservas las hemos cubierto muy rápido y nos hemos visto forzado a rechazar solicitudes. No pensábamos que podría tener tanta repercusión. Además, no sólo hemos recibido llamadas de gente de aquí sino también de otros puntos como Vitoria y Gernika. El seguimiento que ha tenido por parte de los medios ha sido también sorprendente, ya que todos los días hemos recibido llamadas de alguna radio y televisión para programas dirigidos desde Madrid». Para medir el nivel de aceptación que han tenido los menús preparados por el cocinero japonés Kuoji Fukaya en los fogones de su restaurante Alameda se guiaron primeramente por cómo retornaban los platos a la cocina. «Una primera referencia para saber si los platos han gustado es verlos como vuelven y enseguida nos dimos cuenta que estaban limpio. Al final de la cena nos dimos una vuelta por la mesas y la gente nos reconoció que estaba encantada con las propuestas de Fukaya», comentó Gorka.
La cocina que se degustó era básicamente la cocina vasca elaborada con la técnica japonesa. «Los platos que se presentaron pertenecen a la cocina tradicional vasca, pero la diferencia que había estribaba en la preparación, ya que Fukaya emplea una técnica muy diferente, como por ejemplo la preparación del pescado al vapor en lugar que con agua o salsa. De esta forma, el pescado pierde menos propiedades. Las verduras las cuece más que nosotros e introduce muchas algas y setas deshidratadas. Otra de las cosas que hemos podido aprender es cómo aprovechan los desperdicios. Suelen emplear la cabeza del pescado y las espinas para preparar postres, al tratarse de dos zonas que son muy ricas en gelatina», precisó Txapartegi.