IRÚN. DV. El albergue juvenil y el gazteleku municipal, ubicados ambos en Martindozenea, registraron, en el ejercicio de 2005, un aumento en el funcionamiento y en el uso de sus servicios, «cumpliendo así con los objetivos planteados». En lo que respecta al albergue, el año pasado incrementaron los servicios prestados en más del doble, con respecto a 2004. Es decir, 23.267 usos frente a los 11.018 del año anterior, lo que supone una facturación de 121.908 euros. El gazteleku, por su parte, registró el ejercicio pasado 12.942 usuarios frente a los 12.946 de 2004.
En lo que respecta al albergue, «los datos obtenidos son espectaculares», explicaba Cristina Laborda, delegada de Juventud. «Pensábamos que necesitaría unos años para consolidarse y darse a conocer, pero, finalizado el ejercicio de 2005, los datos son mucho mejores que los que nos planteábamos en un principio», contaba.
A la hora de realizar el balance, en vez de valorar las personas que han pasado por el albergue, se miden los usos que se hacen de los servicios. «Es diferente una persona que pasa una noche en el albergue y que ni siquiera desayuna, a una persona que se queda cinco noches a pensión completa», explicaba Laborda.
23.267 servicios
De este modo, frente a los 11.018 servicios realizados en 2004, el año pasado se registraron 23.267. El crecimiento ha sido más del doble, y, además, el número de individuos que se han acercado también ha aumentado, de 1.921 alberguistas (2004) a 2.556 (2005). «De éstos, 504 fueron extranjeros, de 35 países diferentes. Por lo que, ha sido, además, un espacio de encuentro de diferentes culturas». En el plano económico, se han doblado los ingresos por utilización de los servicios del albergue. Se han obtenido 121.908 euros, lo que supone 64.558 euros más que en 2004.
En lo que respecta a los servicios prestados en el gazteleku, «hay una pequeña bajada, pero si tomamos de referencia los días y las horas de apertura, el volumen total ha sido de 50 usuarios al día en 2004, frente a 58 de 2005. Por lo que, la media de jóvenes por día ha sido mayor», explicó Laborda.
En cuanto al trabajo concreto realizado durante 2005 en el gazteleku, se organizó un programa de actividades ofertado a iruneses, con edades comprendidas entre los 14 y los 30 años, y dinamizado por un equipo de cuatro educadores.
Trece exposiciones
Exposiciones, hemeroteca, cursos, charlas o proyecciones son algunas de las actuaciones que se llevaron a cabo en el gazteleku. «En 2005 se ofrecieron una media de ocho talleres mensuales, como danza, bisutería o percusión, y caben resaltar también las exposiciones, donde los jóvenes pueden mostrar sus creaciones. El año pasado hubo un total de trece, a los cuales han asistido 1.500 personas», señalaba Laborda.
Por meses, los de mayor asistencia fueron abril, mayo y junio, siendo septiembre el mes de menor participación. Con ello, se ha llegado, durante todo el año, a una media de 1.176 usos mensuales, mientras que los datos de 2004 reflejaban una media de 1.078.
«Tras el análisis de todos estos datos, la valoración que realizamos es muy positiva, sobre todo porque se ha asentado un modelo de trabajo que ha permitido realizar actividades coordinadas con asociaciones juveniles locales y consolidar el programa de actividades. Ello posibilita que este año se refuerce la presencia de jóvenes artistas locales dentro del programa de Martindozenea, con exposiciones, actuaciones o charlas», explicaba Laborda.