A finales de los años 90 se colocaba en el parque de la parroquia San Andrés una escultura que muestra a dos niños dirigiéndose hacia la iglesia para bendecir los 'sanblases'. La imagen no tiene nada de novedoso pero sí lo tiene la tradición creada a partir de ese momento. Los llamados 'sanblasitos' se han convertido en referencia de esta jornada y ya no hay 'amatxo' y menos aún 'amama' que se resista a sacar una foto de sus niños junto a las esculturas. Ayer, a la salida de la bendición de las 11.00 horas, volvió a repetirse el ritual y las cámaras se convirtieron en protagonistas. «Sonríe» decían las improvisadas fotógrafas a los pequeños que sostenían los 'sanblases' ante las famosísimas (al menos ayer) estatuas. De hecho, hubo que guardar cola para sacarse la fotografía. Y después, a comer el 'sanblas'.