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Viernes, 3 de febrero de 2006
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TOLOSA - GOIERRI
TOLOSA
Un nuevo concepto de compra-venta en Beizama
Itziar Arconada y Tania, productoras de agricultura ecológica en Beizama, presentan un proyecto con el fin de crear una cooperativa entre ellas y consumidores de Tolosaldea
Un nuevo concepto de compra-venta en Beizama
Beizama ha sido el lugar escogido por Itziar Arconada y la madrileña Tania para llevar a cabo la producción de agricultura ecológica. [DV]
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BEIAMA. DV. Ni buscar mercado en grandes superficies, ni siquiera en ferias tradicionales, sino que tratan de poner en marcha de un concepto de compra - venta de productos ecológicos mucho más directo. «Queremos acercar el medio rural al medio urbano y viceversa. Por ello, la cercanía y una relación directa entre los consumidores y los productores es fundamental».

Esta es la intención con que Itziar Arconada y Tania, productoras de agricultura ecológica en Beizama, se han presentado en algunos municipios de Tolosaldea, como Villabona, Ibarra, Alegia y próximamente en Tolosa, para presentar su proyecto en torno a la posibilidad de crear una cooperativa entre consumidores y productores, que por un lado, pueda favorecer a los consumidores en el sentido que conozcan de dónde viene y en qué condiciones se está produciendo cada alimento y recuperar así una faceta casi perdida.

Y por otro lado, con esta apuesta por una agricultura ecológica y social, que no sólo tiene en cuenta la cuestión ambiental, que es básica, sino también la social, por la que según comentan las dos jóvenes, «pretendemos dar estabilidad a los baserritarras, ya que en el mercado capitalista es imposible».

En cuanto a esta última idea, las dos chicas expusieron que durante el último siglo se ha ido produciendo un abandono masivo de las zonas rurales y de un modo de vida ligado a la tierra. A raíz de la revolución verde, la industrialización de la agricultura provoca que la mano de obra agrícola necesaria para mantener la producción sea cada vez menor, sustituyéndose por maquinaria y productos destructivos como los abonos químicos, insecticidas, herbicidas...

Esto provoca que la agricultura a pequeña escala sea insostenible y sólo puedan sobrevivir los que optan por seguir en el camino de la nueva agricultura química y las nuevas explotaciones.

Nueva alternativa

«En Gipuzkoa la situación que nos encontramos no es diferente. El abandono de los caseríos, las dificultades para vivir dignamente del caserío y conseguir una renta digna del agro (si no es con una gran explotación), la concentración en las ciudades, la especulación con la tierra y los caseríos convertidos en el sector servicios o segundas viviendas, hacen casi impensable el acceso a un baserri o a alguien que quiera vivir de la tierra».

«A nuestro parecer, dicen las jóvenes, ante esta situación, la respuesta de las diferentes administraciones, de manera oculta, es seguir fomentando el abandono rural y con este, el abandono de una forma de vida diferente, autogestionaria como en origen era la del caserío».

En este sentido, continúan su exposición, «las ayudas van destinadas a mantener o propiciar la instalación de grandes explotaciones productivas o el turismo rural, convirtiendo al baserritarra en empresario del campo. Y precisamente, en este contexto, es donde surge esta iniciativa de crear una cooperativa de productores y consumidores». Como alternativa al momento crítico, precisan las productoras, «presentamos la autogestión como transformación social. Pensamos que una red social de apoyo mutuo, al margen del mercado, y lo más independiente posible de éste, pueda ser una fórmula para recuperar las riendas de nuestras vidas en el campo».

«En cuanto al consumo, queremos sacar los alimentos ecológicos a la calle, favorecer la accesibilidad a éstos y que no se conviertan en un lujo que sólo pueda permitirse una elite, mientras que el resto de la sociedad se alimenta a base de comida basura», expresan las productoras.

Este proyecto que presentan Itziar y Tania no es nuevo, sino que en otros lugares también se puso en marcha, y hoy es el día en que han salido adelante. Por ejemplo, mencionaron la experiencia en Iparralde, donde seis caseríos cercanos a Baiona abastecen a 160 familias con productos ecológicos del campo. En este caso y de salir adelante el proyecto, para lo que sería necesario un mínimo de 25 socios, comenzarían a partir de esta primavera, siempre con la posibilidad abierta, si hay suficientes socios, a que se unan otros productores cercanos y que también ofrezcan productos ecológicos.




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