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Viernes, 3 de febrero de 2006
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DEPORTES
rugby | torneo de las seis naciones
El gallo apunta alto
La decana de las competiciones internacionales llega con un pronóstico muy abierto.
El gallo apunta alto
Los galeses Cockbain y Ryan Jones intentan arrebatar el balón al irlandés Malcolm O'Kelly en el encuentro que disputaron en el Seis Naciones del año pasado . [DAVID JONES / EFE]
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EL CALENDARIO



PALMARÉS
Mañana

Irlanda-Italia

Inglaterra-Gales

Domingo 5

Escocia-Francia

Sábado 11

Francia-Irlanda

Italia-Inglaterra

Domingo 12

Gales-Escocia

Sábado 25

Francia-Italia

Escocia-Inglaterra

Domingo 26

Irlanda-Gales

·Sábado 11 de marzo

Gales-Italia

Irlanda-Escocia

Domingo 12 de marzo

Francia-Inglaterra

Sábado 18 de marzo

Italia-Escocia

Gales-Francia

Inglaterra-Irlanda 2005Gales

2004 Francia

2003Inglaterra

2002Francia

2001Inglaterra

2000 Inglaterra

1999Escocia

1998Francia

1997Francia

1996Inglaterra

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SAN SEBASTIÁN. DV. Como todos los meses de febrero desde hace casi cien años vuelve fiel a su cita el Torneo de las Naciones, que dejaron de ser cinco en 2000 con la inclusión de Italia. El torneo llega con los ingredientes necesarios para apasionar a los aficionados, a un año de la celebración de la Copa del Mundo. El Mundial está en el objetivo de todos los equipos, y la presente edición del torneo permitirá observar a las distintas formaciones y el juego que cada una va a intentar desarrollar en el 2007.

Hablar de un favorito siempre es aventurado, porque las sorpresas saltan cuando menos se lo espera uno. No obstante, y a tenor de los resultados habidos en los test-match de noviembre pasado, se puede considerar que la selección francesa está en la mente de todos como el gran candidato.

Francia, a por todo

La selección del gallo asombró con sus cuatro victorias en los encuentros contra Australia y sobre todo contra Suráfrica, y en menor medida contra Canadá y Tonga. Bien es cierto que nuestros vecinos no jugaron contra Nueva Zelanda, pero hay que reconocer que el tesón de Bernard Laporte y Jo Maso ha conseguido formar un equipo potente que mantiene un elevado nivel de juego.

Los franceses, segundos en 2005, tienen este año un calendario propicio: juegan en Escocia y en Gales, y reciben a Italia, Irlanda y, sobre todo, a Inglaterra. El presumible equipo que debutará en el torneo mantiene el esqueleto del que batió a Australia y a Suráfrica y está formado por jugadores del Toulouse y del Stade Français, más dos jugadores del Biarritz y uno del Bourgoin. Su primera línea (Marconnet, Szarzewski y De Villiers) es la del Stade. En segunda línea juegan Pelous (Toulouse) y Thion (Biarritz) y en la tercera Nyanga (Toulouse), Martin (Stade) y Bonnaire (Bourgoin). El medio melé (Elissalde) y el apertura (Michalak) son del Toulouse, igual que los centros (Jauzion y Fritz) y el ala abierto (Heymans). El ala cerrado (Dominici) es del Stade y el zaguero (Brusque), del BO.

Llama la atención el equilibrio entre jugadores de experiencia -Pelous, De Villiers Marconnet y Dominici- con la titularidad de algunos bisoños como Szarzewski, Fritz o Martin.

Laporte siente devoción por el torneo y ha anunciado que no será un banco de pruebas de cara al Mundial. «Jugaremos el torneo para ganarlo», ha dicho. Laporte no quiere hacer pruebas y no se fía de ningún equipo. Todavía menos de los ingleses. «Todos los conjuntos han progresado y en cuanto a los ingleses, estarán ahí, como siempre. En otoño casi derrotan a los All Blacks».

Inglaterra, la incógnita

El quince de la rosa se ha transformado desde que ganó el Mundial de 2003. Ha hecho un largo camino pero no parece haber llegado a donde esperaba. El año pasado fueron cuartos. Los delanteros están a la altura de las mejores selecciones, pero no pasa lo mismo con los tres cuartos. Los resultados de los test match sí dejan un lugar a la esperanza, a pesar de la corta derrota contra Nueva Zelanda (19-23). Los otros dos encuentros los saldaron con victorias (Australia y Samoa).

Su técnico, Andy Robinson, pone el acento en la victoria en el primer partido, «que es lo que impulsa la dinámica en el grupo». En este encuentro, los ingleses reciben a Gales; luego jugarán en Roma, en Edimburgo y en París y cerrarán la competición en Twickenham, contra Irlanda. Robinson está convencido de que «bajo la dirección del capitán -el tercera Martin Corry- está naciendo un auténtico equipo, duro e intratable». La noticia del equipo inglés -la baja de Wilkinson ya no lo es- está en la vuelta del legendario capitán Lawrence Dallaglio, que en principio calentará banquillo.

Gales, en cuadro

País de Gales es el rival de Inglaterra en el encuentro de mañana. Campeón en título, este año lo va tener difícil, por los rivales y por la plaga de lesiones que asola al quince galés. Mike Ruddock, su técnico, no podrá contar con Cockbain, Jones, Morgan, Shanklin, Jonathan Thomas y Horsman -lesionados- Dafydd Jones, Henson y Evans -sancionados- y Sonny Parker, que se ha retirado, pero sí tendrá a sus órdenes al capitán del equipo, el zaguero Gareth Thomas, que fue brevemente hospitalizado tras un encuentro con su equipo, el Toulouse. También vuelve al equipo el ala Mark Jones.

De todas maneras, parece que los galeses, que en noviembre derrotaron a Fidji y Australia y perdieron contra Nueva Zelanda y Suráfrica, han sido capaces de mantener una estabilidad en la delantera y de incorporar con éxito a varios jóvenes en la línea.

Cuidado con Irlanda

En el equipo de Irlanda, la buena noticia es el regreso del centro O'Driscoll y del segunda O'Connell, que se perdieron por lesión los tests de noviembre, en los que los irlandeses ganaron a Rumanía y perdieron con los All Blacks y Australia. Con estos dos jugadores, sobre todo con O'Driscoll, el capitán, Irlanda recupera a sus dos líderes, en palabras de su técnico, Eddie O'Sullivan. El equipo irlandés atraviesa una etapa de rejuvenecimiento y el problema para O'Sullivan es sólo la elección de jugadores (para la tercera línea tiene diez nombres).

Escocia e Italia vuelven a ser las cenicientas del torneo y con lograr alguna victoria se darían por satisfechos, sobre todo Italia.

Escocia, a duras penas

Los escoceses, que sólo ganaron un encuentro en 2005, vienen de perder contra Nueva Zelanda y Argentina y de ganar a Samoa y siguen con sus problemas estructurales y económicos, que limitan el progreso del equipo. Su objetivo más importante será el de volver a llenar las gradas de Murrayfiled. El técnico escoces, Frank Hadden admite que «si no llenamos nuestro campo, el rugby profesional escocés corre peligro de muerte. Mi trabajo es proponer un juego atractivo, pero sobre todo debemos ganar. Si ganamos, la gente volverá a Murrayfield».

De hecho, los del cardo ya han dado muestras de un rugby más abierto y atractivo, y su reto ahora es mantener la intensidad en el juego en todos los partidos y no jugar bien sólo a rachas y en ciertos encuentros. Jason White, el tercera del Sale Sharks, será su capitán, aunque el también tercera Jon Petrie regresa al quince después de cinco meses de baja.

Italia estrena técnico

En Italia, la mayor novedad está en el banquillo, donde el ex seleccionador francés Pierre Berbizier sustituye a John Kirwan. Tras sus victorias contra Fidji y Tonga y a pesar de la derrota contra Argentina, los italianos afrontan el torneo con optimismo. Poco a poco, pero sin pausa, los azzurri están elevando el nivel de su rugby y ahora confían en el toque latino de Berbizier para dar la gran sorpresa. Además, cuentan con nueve jugadores de la selección en la liga francesa, como los delanteros Parisse, Bortolami, Del Fava y Dellape o los tres cuartos Canale, Stoica, Pez y los hermanos Mirco y Mauro Bergamasco.

Su punto fuerte está en la delantera y lo que les falta ahora es encontrar un equilibrio entre las dos partes del equipo. Evitar la cuchara de madera sería una hazaña para los de Berbizier.




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