IRÚN. DV. Como por arte de magia, la ciudad regresaba ayer al pasado. La Guardia Civil y los gendarmes controlaban nuevamente la frontera. Muchos curiosos que se acercaron hasta el puente Avenida se preguntaban qué estaba sucediendo en Irún. «Cuando el lunes vi que instalaban las cabinas pensé que lo hacían por la ley Antitabaco», comentaba un ciudadano mientras paseaba con su amigo por la zona. Pero no, estas cabinas poco tenían que ver con la nueva ley.
El equipo de la película GAL, que también ha estado grabando escenas en Donostia, comenzó a rodar en la mañana de ayer varias secuencias que tienen como escenario la comarca del Bidasoa. Durante unos días, los vecinos de Irún podrán observar cómo el Citroën 2CV o el look ochentero vuelven a estar de moda.
Basada en hechos reales
Para rodar esta película, que narra los quince años de historia de Los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), los escenarios escogidos han tenido que ser transformados para que éstos parezcan reales. «Vamos a tratar de resumir esta historia que está basada en hechos reales. No nos hemos inventado nada, salvo, los nombres de los personajes, que evidentemente los hemos tenido que cambiar», explicaba el realizador, Miguel Courtois.
El rodaje de la película comenzó hace aproximadamente tres semanas y desde ayer, el equipo trabaja en los alrededores de la ciudad para grabar unas escenas. «Todo está yendo muy bien», decía el actor Juan Gea durante un descanso. «Es curioso que después de tantos días viajando de un lado para otro, haya un buen ambiente entre todos los compañeros. Trabajar así es encantador». En el filme, Gea interpreta a un jefe del comando de los GAL y mientras se preparaba para su siguiente escena, el actor sospechaba que «pronto me van a detener».
No muy lejos de donde se encontraba Juan Gea varios guardias civiles charlaban distendidamente. No parecían estar muy dispuestos a facilitar información «porque aquí, el que hace las preguntas soy yo», decía uno de ellos bromeando. Asier, Alexander, Javier y Noel se presentaron al casting para trabajar como extras. «Hacer de guardia civil te pone», decía Asier, «sientes fuerza, poder y autoridad». Uniformados con los atuendos de la Benemérita, los cuatro esperaban el momento de entrar en acción.
Con los mejores
En su anterior filme, Courtois relataba la vida de Txema Laygorri El Lobo, un trabajador de la construcción que terminó infiltrado en ETA. En esta ocasión, el director recupera la historia de los GAL para llevarla a la pantalla grande. «Con la película El Lobo, intentamos unir contenido con espectáculo y creo que fue un gran acierto. Con GAL queremos seguir trabajando en esta línea, no queremos que sea un filme militante, político o ideológico», explicaba el realizador del largometraje.
Courtois reconocía que volver a la comarca para rodar unas secuencias «es muy cómodo. Es un paisaje que conozco porque mi ama era de Donostia y durante muchos años he tenido familia en San Juan de Luz, por eso me viene muy bien rodar películas en mi casa».
Jordi Mollá, Natalia Verbeke y José García son los protagonistas de una película en la que también trabajan Juan Gea, Bernard Le Coq Ana Álvarez y José Coronado, entre otros. «Un director necesita trabajar con los mejores y creo que hemos acertado con el reparto. Tenemos unos actorazos, José García, Jordi Mollá y Natalia Verbeke son magníficos», decía Courtois.