ZUMARRAGA. DV. «Zumarraga se merece una casa de cultura de calidad, dinámica, que haga frente a las necesidades actuales y venideras de nuestro municipio y resulte, amén de un agente activo de la identidad cultural de Euskal Herria, acorde con la pluralidad lingüística existente», afirma Ikerne Badiola, portavoz de Eusko Alkartasuna en el Ayuntamiento.
«Esta será la postura que defenderemos desde el grupo municipal de EA y esperamos que en torno a estas cuestiones no surjan nuevas discrepancias, que a nada nos llevan y no hacen sino retrasar el proyecto», añade.
«Ultimamente el gallinero político anda revuelto; unos y otros están haciendo lo posible para adjudicarse los tantos, y, en esta ocasión, le ha tocado el turno a la casa de cultura. Desde principio de legislatura ha existido consenso político sobre la necesidad de una casa de cultura para Zumarraga, y en este sentido se empezó a trabajar, tanto desde los grupos políticos, como desde las asociaciones culturales que han querido tomar parte en su diseño. Han sido numerosas las reuniones que se han mantenido al efecto y, aunque con algunas discrepancias, en todas ha existido ánimo constructivo entre los participantes en aras a llegar a un consenso sobre la distribución del edificio», dice Badiola.
«Sin embargo, en el momento en que el Colegio Gain Zuri -antiguo Zelai-Arizti- se traslada al nuevo edificio de Urretxu y el Departamento de Educación devuelve el uso al Ayuntamiento, algunos pisan el acelerador y otros pretenden frenar la operación», añade.
«Hasta este momento sólo han sido planos o anteproyectos a los que todo aquel que ha mostrado interés ha tenido acceso y sobre los que las discrepancias han sido mínimas; pero, cuando por fin, el proyecto definitivo sale a la luz, llegan las disputas por parte de algunos», dice la portavoz municipal de EA.
«Lo triste de la situación viene dado porque estas divergencias surgen en relación con la distribución -con ínfimas variaciones respecto al Proyecto- y con la posibilidad de instalar una cafetería que, ciertos representantes políticos, entienden resulta imprescindible. Nadie ha hablado de lo que esperamos de esta casa de cultura o cómo debe ser gestionada, si directamente por el Ayuntamiento o por una entidad dependiente del mismo, o sacar a concurso dicha gestión», plantea Badiola.