ARETXABALETA. DV. Como todos los años hoy día 3 de febrero se celebrará tanto en Aretxabaleta como en Eskoriatza la festividad de San Blas. La ermita atxabaltarra de San Blas o Sailuente acogerá a los peregrinos que se acerquen para el acto de las 10.30 de la mañana y por la tarde en las parroquias de San Pedro de Eskoriatza y Nuestra Señora de la Asunción de Aretxabaleta.
Aunque centenares de personas, como sucede cada año, y más si el tiempo acompaña, acudirán a esta cita anual, lo cierto es que los verdaderos protagonistas serán los alumnos de los diversos centros escolares que acudan para bendecir los alimentos a esta popular ermita atxabaltarra.
Vida del santo
La Iglesia conmemora en este día a un santo muy popular cual es San Blas, mártir, obispo de Sebaste. El traslado de San Blas a Sebaste constituyó una apoteosis popular. Las gentes, incluso los mismos paganos, acudían en tropel para presenciar el paso del santo obispo, implorando su bendición, el remedio de los males, la curación de las dolencias. San Blas, olvidado de su extrema necesidad propia, atendía a las súplicas, repartía bendiciones, encomendaba al Señor las necesidades.
De pronto. una madre le presenta a su hijo moribundo, a causa de una espina atravesaba en la garganta, clamando: ¿Siervo de Nuestro Salvador Jesucristo, apiádate de mi hijo; es mi único hijo! Compadecido San Blas, impone la mano sobre el agonizante, signa su garganta con la señal de la cruz, ora por Él, y devuelve el niño, sano y salvo, a la desolada madre.
Se le invoca especialmente como abogado en las enfermedades de la garganta. Como tal lo reconoce el Ritual. Es considerado como especial protector de los niños: San Blas bendito, que se ahoga este angelito. En Rusia es el patrón de los ganados. En otras naciones también se le atribuye cierto patronato sobre los mismos. Los cardadores y sombrereros lo veneraban por patrón. En el día de su fiesta se bendicen pan, vino, agua y frutos que se dan después a hombres y ganados.
En muchas diócesis de Alemania, Bohemia, Suiza y también de otras naciones se da la bendición de San Blas por medio de dos velas cruzadas que se ponen sobre la cabeza de los fieles y con ellas se toca la garganta. En Roma y otras partes por unción del cuello con una candela mojada en aceite bendecido.