SAN SEBASTIÁN. DV. Primero se conocieron en clase, luego se hicieron grandes amigos y ahora comparten negocio. Muchos alumnos se atreven a montar su propia empresa al terminar los estudios. Su estreno en el mercado laboral se convierte en una aventura que comparten junto con otros compañeros de clase. Son socios pero también compañeros.
Leire Menéndez, Raquel Velasco y Elisabete Larumbe se conocieron en la ESTE. Ahora trabajan codo con codo en Ceiss, una consultora sobre marketing y mejoras de comercialización que abrieron hace dos años en el Centro.
La idea de montar un negocio en común surgió cuando las tres cursaban un máster en San Sebastián. Su proyecto consistió en crear una empresa y en cuestión de meses pasaron de la teoría a la práctica. «Empezamos con todos los miedos. No sabíamos qué podía pasar, pero tampoco teníamos nada que perder», recuerda Raquel. La familia, los amigos y la universidad fueron un apoyo fundamental. La experiencia, y algún que otro contratiempo, les han enseñado a pisar fuerte en el mercado. Conocerse bien y ser amigas ha sido otro de los puntos fuertes de su éxito. «Ser socias de un mismo negocio tiene ventajas», dice Raquel. «Estamos acostumbradas por ejemplo a la forma de trabajar de cada una. Incluso en los momentos malos te apoyas mucho más. No es una relación laboral simple».
El trato personal es la gran baza de la empresa. «Nos conocemos desde hace años y sabemos cada una nuestros puntos fuertes y débiles. Se nota que hay un círculo más agradable», añade.
Jaime Aguilera y Iosu Ibarguren también son compañeros de promoción, aunque su trayectoria empresarial comenzó varios años después de terminar los estudios en la escuela de ingenieros Tecnun. Fue el Centro de Estudios e Investigaciones Técnicas de Gipuzkoa, el CEIT, quien les sugirió la idea y hace dos años nació Asiris Vision Technologies, una empresa que aplica la visión artificial a la industria para automatizar tareas.
«El Ceit nos informó de que existía un campo interesante para desarrollar una empresa, a partir de una nueva tecnología que ellos estaban aplicando», explica Jaime.
Él, que se había doctorado en el centro de investigación y había trabajado en una gran compañía en Holanda, no lo dudó un momento. Iosu, que en aquel momento realizaba un proyecto de investigación, también se sumó a la iniciativa y juntos lideraron el lanzamiento de la sociedad en abril de 2004.
Las ventajas de ser compañeros de promoción son «vitales» en su trabajo, que exige una extremada confidencialidad, según explica Jaime. «Empezar en esto con alguien a quien no conoces implica muchos riesgos. Tienes que tener plena confianza en tu socio o de lo contrario necesitas mucha suerte».
Apoyo económico
Tanto para Leire, Raquel y Elisabete como para Iosu y Jaime, la puesta en marcha del negocio no fue fácil. La paciencia y el tesón fueron claves. También el apoyo económico. En el caso de los chicos de Tecnun, la empresa fue bien acogida la Sociedad Fomento de San Sebastián, que desde hace unos años promueve la creación de nuevas empresas ligadas a las nuevas tecnologías. «Nos han apoyado mucho. A nada que les presentes con un mínimo de rigor, te conceden una subvención», dice Jaime.
Las chicas también están muy agradecidas a las asociaciones y profesionales que les echaron una mano al principio de la aventura. El padre de una de ellas fue quien les avaló y solicitó los créditos. Aún y todo, el primer año en Ceiss no fue fácil. «Decidimos no cobrar hasta que no se recuperase la inversión», cuenta Raquel. Afortunadamente, los planes financieros cuadraron desde el primer año y recuperaron la inversión. «Tuvimos suerte desde el primer momento y eso se lo tenemos que agradecer también a nuestros clientes que siempre nos han tratado bien y han confiado en nosotras».
El proyecto empresarial de Iosu y de Jaime parece que también tiene futuro. Se llama AVP2000 y es un sistema de clasificación visual de plaquetas de mármol. La máquina que han creado ya se está probando en una empresa de Almería. Mientras ellos permanecen «incubados» en el Ceit, del parque Miramón.
Fomentar el empleo
Aunque ellos prefieren no definirse, desde las universidades tienen claro que hay que apoyar a los «emprendedores». En San Sebastián, tanto Deusto, como la UPV y la escuela Tecnun cuentan desde hace años con un servicio de promoción de empleo, que acompaña a los alumnos que deciden aventurarse en el mercado laboral.
«Ayudamos a que crezcan tus empresas» es el lema del programa «Entreprenari» que desarrolla la sociedad Bic Gipuzkoa Berrilan y la UPV. Según explica Laura Espín, se trata de «fomentar actitudes emprendedoras entre los alumnos, identificar oportunidades de negocio y de poner en marcha el proyecto».
La iniciativa nació en 1998 y ya son una quincena las empresas que se han creado. «Los principios no fueron fáciles. A la gente le parecía hasta ciencia ficción. Pero ahora la creación de empresas a partir de la universidad se asume como un proceso natural», dice Espín.
La sensibilización, las jornadas y el boca a boca son fundamentales para promocionar una cultura emprendedora, basada en la innovación. «Dificilmente tendremos nuevas empresas si no hay gente que quiera emprender proyectos», asegura.
«Hay que pensárserlo fríamente», apunta Raquel, una de las socias de Ceiss. «Ahora están surgiendo cada vez más empresas y eso es bueno para el mercado».