IRÚN. DV. El 2 de febrero de 1971 se firmó en la ciudad iraní de Ramsar la Convención sobre los Humedales. Se trata de un documento intergubernamental que sirve de marco para la acción de los distintos países y la cooperación internacional en favor de la conservación de estos terrenos y sus recursos. Desde entonces, el segundo día de febrero se celebra en todo el mundo el Día de los Humedales y se organizan actos encaminados a sensibilizar al público, acerca de la función de las marismas y demás terrenos húmedos.
Herramienta de presión
«En realidad, la Convención de Ramsar es una declaración de voluntades», explica Mikel Etxaniz, técnico del Parque Ecológico de Plaiaundi. «El documento no tiene valor jurídico, pero compromete a los países firmantes. Cualquier incumplimiento de la convención, tendría una repercusión mediática. Es una herramienta de presión para la conservación de los humedales».
Enclavado en una de las principales rutas migratorias europeas, el humedal de Txingudi convierte a la bahía en una zona de descanso y alimentación de las aves de primer orden. Por este motivo, los espacios de Plaiaundi islas del Bidasoa, Jaizubia, laguna de San Rafael y Beltzenia fueron incluidos en la Lista de Humedales de Importancia Internacional, el 24 de octubre de 2002.
Mikel Etxaniz, que esta tarde pronunciará en Plaiaundi una conferencia titulada Humedales del Bidasoa, asegura que la salud de la marisma de Txingudi «es buena. En líneas generales, puede decirse que goza de buena salud, porque, durante los últimos años, se han podido recuperar varios espacios, cosa que no siempre es posible en los humedales. Aunque Txingudi también tiene sus sombras. Está pendiente el traslado de las instalaciones deportivas y la ordenación de las terrazas de Alarde y Lastaola. Pero, si nos comparamos con otros humedales, podemos decir que estamos bastante bien».
Conciencia naciente
Además de procurar alimentación y descanso a las aves, los humedales desempeñan otras importantes funciones. «Muchos ecólogos dicen que son como el sistema circulatorio del planeta, los que mueven los nutrientes y toxinas», dice Etxaniz.
«Son, además, espacios de una gran riqueza de fauna y flora, grandes mantenedores de la biodiversidad. Constituyen, junto con las selvas, los ecosistemas con mayor variedad».
La sensibilización ciudadana va creciendo en la comarca con respecto a la conservación y uso racional de la marisma. «Pienso que la conciencia es naciente», dice Mikel Etxaniz. «Se está implantando progresivamente la idea de que tenemos una marisma que proteger. Se va notando, cada vez más, en la actitud de la gente que viene a visitar el Parque».
El historiador Aitor Puche en su conferencia de esta tarde acercará al público a los comienzos del humedal. Contará cómo se conquistó la marisma, situándolo en el siglo XVII con la llegada de dos órdenes religiosas.