El número de tarjetas de pago se duplicó entre 1996 y 2004, hasta alcanzar los 61,7 millones -cifra que llega a los 63 millones si se considera cualquier tarjeta con una función de efectivo-, aunque su uso en cajeros cayó un 17%, con algo más de 16.000 operaciones, según un estudio publicado ayer por la Fundación de las Cajas de Ahorro. Se usan menos los cajeros que en la década pasada, pero se mueve más dinero por ellos, en concreto 905 millones de euros en 2004 -con una media de 44,1 euros por operación, un 14,5% más-, que supone un incremento neto del 55,5% si se compara con la cifra registrada hace nueve años. También aumentó el número de cajeros automáticos, unos 55.400, tras elevar su número un 82%. Con el número de terminales de pago electrónico de comercios y hostelería, se supera el millón de unidades, un 95% más.