El Banco de España reconoce que la remuneración por asalariado creció en 2005 el 2,5%, frente al incremento del 3,6% que experimentaron los salarios por convenio, y atribuye esta «moderación» a la composición sectorial del empleo y al importante peso que sigue teniendo la contratación temporal.
Aunque la desaceleración de las retribuciones se transmitió a los costes laborales por unidad de producto, los reducidos avances de la productividad hicieron que el diferencial de costes que mantiene España con sus países competidores siga siendo muy amplio. Otro reflejo de esta distancia es la persistente brecha en el diferencial de inflación, que incluso se amplió en 2005 al alcanzar España el pasado diciembre una tasa del 3,7%.
Por eso, el instituto emisor concluye su informe recomendando, una vez más, que se aborden con un impulso más firme la reforma del mercado de trabajo y de la negociación colectiva.