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Jueves, 2 de febrero de 2006
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CULTURA
JAVIER GONZÁLEZ DE DURANA | DIRECTOR DEL MUSEO ARTIUM
«En estas dos obras está presente el juego eterno de mirar y ser mirado»
El director de Artium hablará hoy en San Telmo sobre un cuadro y una fotografía unidos por la figura femenina
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LOS DATOS
Título de la conferencia: Voces alrededor de dos mujeres

Autor: Javier González de Durana

Las obras: El cuadro Joven deshojando una margarita, de Raimundo Madrazo, y la fotografía Woman With Roses, de Irving Penn.

Fecha y hora: hoy, a las 19.30

Lugar: San Telmo

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El director del Museo de Arte Contemporáneo de Vitoria-Artium, Javier González de Durana (Bilbao, 1951), pronunciará esta tarde una conferencia en San Telmo en la que pondrá en relación el cuadro de Raimundo Madrazo Joven deshojando una margarita y la fotografía de Irving Penn Woman With Roses. El acto, organizado por la Fundación COFF, servirá a González de Durana para demostrar que en estas dos obras «varía lo accesorio y permanece el juego eterno de mirar y ser mirado».



- ¿En qué consistirá su conferencia Voces alrededor de dos mujeres?

- Abordaré con voces diferentes los pensamientos de las distintas personas que estuvieron alrededor de estas dos obras. Me pondré en el papel de las dos retratadas, de los dos retratistas, de los propietarios de las dos obras -el museo de San Telmo y Enrique Ordóñez-, de un experto en fotografía norteamericana del siglo XX y de otro, especialista en pintura española del siglo XIX, de una feminista actual, de un subastador de arte, y finalmente, hablaré yo, exponiendo mi propio pensamiento. Es un juego teatralizado para hacer ver las distintas ópticas que unas mismas obras provocan en distintas personas para que se vea que la interpretación del arte no es unívoca.

- ¿Y cuál sería la opinión de la feminista?

- A la feminista no le van a gustar estas dos obras porque son dos miradas masculinas -y por lo tanto sesgadas-, sobre la mujer. En el caso de la obra de Madrazo, la mujer aparece humillada, retraída sobre sí misma, que elude la mirada del hombre y en el caso de Penn, la modelo tiene una mirada desafiante y por la ropa y las joyas que lleva, se ve que es una mujer objeto fetichista del deseo sexual de un hombre, que puede ser el que le mira o cualquier otro. Son dos mujeres, como ser dominado y como objeto del deseo, pero en los dos casos, bajo la mirada del hombre. Esto es lo que piensa la feminista.

- ¿Qué le parece la propuesta de enfrentar una fotografía y un cuadro?

-Me parece una magnífica idea, tan buena, que en Artium la venimos aplicando desde hace unos cuantos meses. Es una propuesta muy atractiva porque permite comprender el arte contemporáneo desde una raíz histórica y al mismo tiempo, es una riqueza también en sentido contrario porque el arte contemporáneo arroja luz sobre la obra histórica. Lo que creíamos tener muy asimilado adquiere de repente significados insólitos.

- ¿Demuestran estos diálogos entre dos obras que en el arte los temas se mantienen?

- Sí, claro. Hay temas eternos. El arte aborda normalmente temas básicos de la vida: el amor, el odio, la muerte, la duda, la melancolía, la alegría... son temas vigentes desde las cavernas hasta la actualidad porque nos pertenecen hasta el tuétano, son parte de nuestra naturaleza. Es lógico que los artistas los hayan tratado siempre. Lo que varía es el estilo, el soporte, la manera de abordar el tema, pero no el tema que seguirá siendo vigente dentro de 4.000 años, si es que seguimos habitando este planeta.

- La fotografía de Irving Penn y el retrato de Raimundo Madrazo comparten los elementos de la mujer y de la flor. ¿Qué les separa?

- La época, la técnica, la forma de mirar a la mujer y la manera en que ésta se siente mirada por el retratista. Lo que varía es accesorio, lo que permanece es el juego eterno de mirar y ser mirado. La flor puede dar lugar a algún tipo de disquisición sobre la pureza y la visión masculina sobre la mujer como depositaria de tales o cuales valores. Lo importe es el juego de miradas o de huida de la mirada, que tiene la chica del cuadro de Madrazo. En cambio, en la fotografía de Penn, retratista y retratada se miran con complicidad.

- En este caso, ¿qué aporta la fotografía a la pintura y viceversa?

- Nada. En este caso no hay relación. La obra es de finales del siglo XIX español, una época en la que la pintura española no significaba nada en el mundo. Ya desde el propio título -Joven deshojando una margarita- es muy literario, bienpensante y educativa para mozas de familia bien. En definitiva, de una moralidad un tanto ñoña, un mundo mental bien distinto a la Norteamérica de mediados de siglo XX, en donde Irving Penn fotografía a una modelo de alta costura, vestida con un Balenciaga, desenvuelta, que se exhibe sexualmente con una mirada retadora. Son dos mundos tan distintos que ayudan mucho a este tipo de contraposiciones.

- ¿Qué le parece San Telmo?

- No estoy muy informado. Vivo un poco de lejos la realidad cultural de San Sebastián. Estoy ilusionado como persona implicada en el mundo de los museos por la entrada del Gobierno Vasco. San Telmo tiene una potencialidad que no está alcanzando. Sus colecciones, su ubicación y su edificio ofrecen unas posibilidades que, sin una dotación presupuestaria suficiente, queda por debajo de los mínimos que la realidad del museo te permite intuir.

- ¿Y la colección Ordóñez-Falcón?

- Extraordinaria. Es un pionero del coleccionismo apasionado y, al mismo tiempo, muy justificado teóricamente. Compra con pasión y con el cerebro. Es una colección riquísima que conozco bastante bien y lo que se echa de menos es una mayor presencia de coleccionistas de este tipo.




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