OARSOALDEA. DV. Los preparativos están listos. El próximo sábado, cerca de 200 personas se reunirán por primera vez. Su punto en común: haber sido alumnos, en su infancia, de Rosa Esnaola, maestra del centro Sagrado Corazón de María.
Pese a que esta reunión requiere de un trabajo de muchas horas para buscar a la gente, para contactar con personas que no tienen relación desde hace muchos años, una de sus organizadoras, Arantza Zapirain, asegura que ha merecido la pena. «Surgió de forma espontánea. Nos reunimos 3 ó 4 personas y pensamos en hacer un encuentro de ex alumnos. Yo me senté con papel y lápiz y, en un momento, hice una lista de más de 100 personas de las que recordaba de aquella época». Esto ocurría en el pasado mes de octubre. En la actualidad, hay más de 170 personas inscritas para la fiesta.
La jornada estará cargada de emociones. En primer lugar, a las 12 del mediodía, se celebrará una misa en la ermita de la Magdalena, oficiada por un ex alumno salesiano y en la que cantará, además, otra ex alumna que en la actualidad reside en Bilbao y que canta en una orquesta de ópera. «Le llamé para preguntarle si querría cantar en la misa, y me contestó que lo haría si conseguía un organista. Pues sí, otro ex alumno del centro le acompañará al órgano. Probablemente, también va esta presente en la runión «otra mujer que se fue a vivir a Cádiz de muy joven porque su padre era marino».
A continuación tendrá lugar una comida en el restaurante Lintzirin, a las 2 del mediodía. El que no disponga de medios para desplazarse al restaurante, contará con un autobús que Iparbus ha dispuesto para los asistentes a la fiesta.
«Una profesora extraordinaria», es la frase que está en el sentir de todos, el recuerdo que cuantos fueron alumnos del Sagrado Corazón de María, más conocido como 'Las Rosas', mantienen de Rosa Esnaola.
La afamada escuela, sita en la entonces denominada avenida de la Frontera, ahora calle Pablo Iglesias, contó con Rosa Esnaola como profesora desde su apertura en 1924, aunque anteriormente había impartido clases en otro centro de la calle Magdalena. El colegio de la cuesta del Topo cerraría sus puertas tras 48 años, en 1972.
Los alumnos, chicos y chicas de 4 a 14 años, acudían a diario, excepto los jueves por la tarde y los domingos, al centro para recibir los conocimientos de doña Rosa. Arantza Zapirain, que ahora tiene 56 años, conserva muy buenos recuerdos de sus años de estudiante en 'Las Rosas'.
«Era un colegio mixto, aunque niños y niñas estábamos separados por una especie de mampara. La escuela también tenía una terraza, donde salíamos a jugar al recreo. No era como ahora, que los estudiantes llevan una mochila hasta arriba de libros que apenas usan; teníamos un solo libro que recogía todas las asignaturas. Las niñas, además, aprendíamos labores. Recuerdo que los sábados por la tarde, al finalizar la clase, repasábamos la tabla de multiplicar».
Los alumnos no sólo pertenecían al núcleo de la villa, sino que además venían chicos de los caseríos de alrededor. Zapirain comenta que ahora hay casas pero en aquellos años «frente a la antigua escuela, antes había un 'pollo', una pequeña tapia con varias argollas enganchadas donde los caseros amarraban a los burros».
La maestra vivía en el mismo edificio de la escuela, en el tercer piso, y pasó sus últimos días viendo el lugar en el que tantos conocimientos transmitió a varias generaciones de alumnos. Tras toda una vida de enseñanza, Rosa Esnaola Olaiz, natural de Ordizia, fallecía el 20 de julio de 1981 a los 91 años de edad, al otro lado de la carretera de donde vivió tantos años.