SAN SEBASTIÁN. DV. Tras diez años de dificultades, la operación urbanística de Morlans salió ayer adelante con el apoyo de todos los grupos, salvo el PP que se abstuvo porque deseaba un mayor compromiso en la protección de los edificios de la antigua fábrica de gas. Una enmienda de última hora introducida por el gobierno municipal permitió la incorporación al consenso del PNV, que advertía problemas legales si no se adecuaba el Plan Especial de Reforma Interior (Peri) de Morlans a lo que determina el Plan General.
El último escollo radicaba en que la construcción del nuevo colegio en la parcela donde hoy se levantan los edificios de la fábrica de gas chocaba con unas determinaciones del Plan General. Esta norma establece desde 1998 que el futuro desarrollo de Morlans debería recoger los presupuestos necesarios para rehabilitar dos de los tres edificios de la fábrica -el de oficinas y el que contiene el gasomotor-. El obstáculo se ha salvado con una enmienda que asume lo que dice el Plan General pero añade que, si la construcción del nuevo colegio es incompatible con los edificios a conservar, estos elementos «podrán ser objeto de traslado».
De esta forma, el Ayuntamiento no sólo deberá esperar a lo que decida el Gobierno Vasco sobre el edificio catalogado del gasomotor -el centro escolar se podría construir incluso sin su traslado- sino que deberá trasladar a otro emplazamiento las antiguas oficinas porque, estas sí, impiden edificar el nuevo colegio.
El delegado de Urbanismo, Jorge Letamendía, se felicitó de que la construcción de las viviendas y el nuevo colegio vaya a poder comenzar este mismo año. El concejal del PNV, Román Sudupe, se mostró «orgulloso» de que la intervención de su grupo haya permitido despejar las «dudas jurídicas» que se cernían sobre el proyecto y que podrían haber paralizado la operación en los tribunales. Carlos Sancho (PP) defendió el desarrollo residencial de Morlans, opinó que el nuevo colegio estaría mejor junto a la zona deportiva proyectada y defendió la rehabilitación de los edificios protegidos de la fábrica de gas porque, junto a los elementos que contienen, constituyen una parte de la «memoria histórica» de la ciudad.