El plan de trabajo elaborado por la ejecutiva socialista quiere ser el instrumento que sirva para ampliar la base social del PSE-EE y conseguir el respaldo suficiente para «liderar» el próximo Gobierno Vasco. Uno de los principales objetivos es aumentar en un millar el número de afiliados, actualmente cercanos a los 6.000, para lo que se pretende ofrecer una organización «abierta y plural». En este sentido, el partido de Patxi López quiere apuntalar su implantación entre los jóvenes. Dentro de esta tarea, los socialistas reformarán sus sedes y casas del pueblo, reforzarán la estructura electoral y actualizarán «la imagen corporativa» de la formación.
Y como «primer reto electoral», los socialistas fijan su mirada en los comicios locales y forales de 2007. Su pretensión es «consolidar» los ayuntamientos donde ostentan la alcaldía y aumentar el número de municipios donde presentan candidaturas. Asimismo, en los lugares «donde nuestra presencia permita moderar las mayorías nacionalistas, debemos hacer un esfuerzo para que pierdan esas mayorías». Además, se señala que los socialistas son el grupo de «oposición fundamental» en los tres territorios y que, por ejemplo, en Álava el PSE es «determinante para la estabilidad y la orientación de la política».
El PSE-EE también busca potenciar el papel de los municipios con el objetivo de que «lo que pueda hacer un Ayuntamiento no lo haga una Diputación o el Gobierno Vasco».