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Miércoles, 1 de febrero de 2006
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POLÍTICA
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Marruecos considera «inoportuna» la visita de Zapatero a Ceuta y Melilla
El presidente español pide la colaboración de Europa y los países del Magreb para luchar contra la inmigración ilegal Hace 26 años que no recibían la visita de un jefe del Ejecutivo
Marruecos considera «inoportuna»  la visita de Zapatero a Ceuta y Melilla
José Luis Rodríguez Zapatero saluda a un grupo de ciudadanos durante su visita a Melilla. [JOSÉ LUIS ROCA / AFP]
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MELILLA. El Ejecutivo marroquí reaccionó ayer por primera vez la visita del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a Ceuta y Melilla, criticándola por ser «inoportuna» y reivindicando la «marroquinidad» de ambas ciudades, según comunicó el ministro de Comunicación y portavoz del Gobierno de Rabat, Nabil Benabdelá. «El Ejecutivo marroquí estima que no cambia nada el fondo del problema en lo que se refiere al estatus de las ciudades de Ceuta y Melilla, y de los presidios», manifestó Benabdelá.

El Gobierno español no comentó la respuesta de Rabat y subrayó las «excelentes relaciones» con Marruecos, según indicaron fuentes de La Moncloa, que calificaron de «muy satisfactoria» la primera jornada del viaje.

Rodríguez Zapatero reclamó en Melilla la colaboración de Europa y los países del Magreb para afrontar el fenómeno de la inmigración ilegal, y se comprometió a reforzar las medidas de seguridad para impedir las avalanchas de 'sin papeles' hacia la valla de la ciudad norteafricana. Los ciudadanos melillenses, que no recibían la visita de un presidente del Gobierno desde hace 26 años, acogieron con entusiasmo al jefe del Ejecutivo, que anunció nuevas inversiones para mejorar las infraestructuras de la ciudad autónoma, como la construcción de un nuevo hospital de uso conjunto civil y militar.

En el discurso institucional que pronunció tras reunirse con el presidente autonómico, Juan José Imbroda, el jefe del Gobierno reconoció en público el trabajo de los funcionarios, los ciudadanos y las organizaciones no gubernamentales que han tratado de ordenar la inmigración legal, de garantizar la seguridad y a la vez respetar los derechos humanos de los subsaharianos que saltaron la valla en los últimos meses de 2005.

La crisis de las avalanchas estuvo muy presente en toda la visita de Rodríguez Zapatero, que se comprometió a reforzar las medidas de seguridad, a incrementar la atención a los extranjeros y a mejorar la colaboración con la UE y con «los países vecinos».

Rodríguez Zapatero se convirtió ayer en el segundo presidente del Gobierno que visita la ciudad norteafricana desde que en 1980 lo hiciera Adolfo Suárez. Tanto habían esperado los melillenses para ver a un jefe del Ejecutivo que la bienvenida fue de las más calurosas con las que se ha encontrado desde que desempeña el cargo.

Recibimiento

El cálido recibimiento ciudadano contrastó con las críticas y el escepticismo con el que el PP, que gobierna la ciudad autónoma, acogió el anuncio de la visita. El jefe del Ejecutivo afirmó ante Juan José Imbroda, presidente de la ciudad, que «la mayoría de melillenses sí querían» que realizara el viaje, y se mostró convencido de que quienes le acusaron de no cumplir su palabra «buscaban rentabilidad» partidista porque, puntualizó, su presencia en Melilla supone el cumplimiento del compromiso que adquirió en el debate sobre el estado de las autonomías celebrado el pasado noviembre.

Zapatero se empeñó en desmentir que, como sugirió Imbroda, hubiera ido a la ciudad sólo para hacerse una fotografía y presentó un paquete de mejoras. El anuncio más aplaudido en el Palacio de la Asamblea, donde saludó al equipo de gobierno, fue la creación de un nuevo hospital de uso conjunto militar y civil en dependencias del Ejército. También se comprometió a mejorar las plantas desaladoras y anunció la construcción de 1.200 viviendas de protección oficial y nuevos centros de educación infantil y primaria.

El presidente Rodríguez Zapatero no aludió en ningún momento a la españolidad de Ceuta y Melilla. Sí lo hizo Imbroda, que recordó que la ciudad «no es un apéndice de España, sino parte de España» donde 150.000 habitantes demandan «ayuda justa y solidaria». COLPISA




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