Hubo profetas que pronosticaron un cataclismo social con la nueva ley antitabaco. Pero no ha habido cisma. La sociedad, una vez más, ha dado muestras de madurez por encima de las leyes y sus gobernantes. Llevamos un mes sin humos y no ha pasado nada. La gente ha asumido con naturalidad los nuevos hábitos. En los centros de trabajo el personal fumador sale a la calle a echar un cigarrito y vuelve a su puesto. Es en los locales hosteleros donde se suscitan las dudas. Y ahí empiezan las lagunas: nadie en la Administración vasca da respuestas un mes después. En Sanidad remiten a Drogodependencias, de la consejería de Vivienda y Asuntos Sociales. Allí tienen ya un informe, que se presenta hoy y, dicen, aclarará las competencias. ¿Nadie sabía en Lakua que la ley entraba en vigor el 1 de enero?