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Lunes, 30 de enero de 2006
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POLÍTICA
MARTÍN BERAMENDI | ALCALDE DE OIARTZUN (EA)
«Batasuna debe moverse mucho más si queremos una solución»
Martín Beramendi reclama amplios acuerdos para la normalización y afirma que el liderazgo de un proceso de paz debe recaer en las instituciones vascas
Martín Beramendi, en uno de los balcones del Ayuntamiento de Oiartzun. [MIKEL FRAILE]
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Martín Beramendi, economista de 34 años, alcalde de Oiartzun y militante de EA, lanza una mirada sobre la situación vasca a través del prisma de un municipio que ha sido un histórico feudo político de la izquierda abertzale. Beramendi, que lidera un gobierno municipal integrado por EA, PNV y Ezker Batua, cree que «Batasuna tiene que moverse mucho más si queremos una solución».

-El acuerdo que parece alcanzarse en Cataluña, ¿puede ser un modelo a seguir en Euskadi?

-Los acuerdos y los consensos siempre son buenos. Espero que los esfuerzos realizados en Cataluña también los haga el Estado en Euskadi. Hay que decir, también, que la negociación en Cataluña ha girado sobre todo en torno a un modelo de financiación que en Euskadi ya está superado. Desde Euskadi reclamamos una normalización política, cuestión que está resultando más complicada. El proceso de nuevo Estatut empezó muy bien, con grandes consensos y con una encomienda realizada por el Parlament al Gobierno de la Generalitat para que negociara las bases de un futuro para Cataluña. Sin embargo, al final, da la sensación de que las cuestiones tácticas de partido se han impuesto al verdadero propósito que tiene que ver con el modelo de Estado.

-Arnaldo Otegi dijo en el acto de Barakaldo junto al BEC que «el fin del conflicto» está cercano. ¿Comparte este optimismo?

-Está claro que las cosas se están moviendo. Hay motivos para el optimismo pero la historia reciente nos obliga a pensar que debemos ser muy cautos. Además, desde la experiencia local, matizaría que, a diferencia de Otegi, para mí el conflicto no termina cuando terminen las expresiones explícitas de violencia. La cultura de la amenaza, del chantaje, de la presión, de la coacción, está demasiado instalada en la sociedad como para que podamos hablar de final del conflicto demasiado a la ligera.

-¿Qué piensa del acto de Barakaldo, que contó, entre otros, con el respaldo expreso de EA?

-Se deben diferenciar dos planos. Por una parte, está la crítica, la denuncia por la prohibición de un acto legítimo. Ahí yo estaría en primera línea. Pero, por otra parte, no entiendo que mi partido tenga un protagonismo directo en un acto que yo considero que era de Batasuna y para Batasuna. Yo ahí no me veo y pienso que hablo en nombre de una parte importantísima de nuestra masa social. La semana pasada hubo concentraciones de la izquierda abertzale ante domicilios de concejales nuestros; conocí un panfleto impresentable contra un alcalde nuestro de Gipuzkoa. Esta gente no tiene derecho a pedirnos solidaridad. Me hubiera gustado que nuestro secretario general, en vez de buscar el aplauso fácil en Barakaldo, les hubiera recordado estas cosas a los que nos hacen la vida imposible constantemente.

-¿Qué piensa de la prohibición del congreso de Batasuna?

-Me parece que son los últimos coletazos de una estrategia de polos que en este conflicto los hemos vivido durante mucho tiempo. Me parece un error, la normalidad en este país se dará cuando se den las condiciones para que todo el mundo pueda participar de la vida política. En Oiartzun persisten una serie de hechos que no son en absoluto normales. Sigue habiendo presiones contra los concejales e intimidaciones. Aquí la presión sigue siendo una realidad. La responsabilidad de la violencia es sólo de quien la ejerce, no de los demás. Poco se está haciendo desde Batasuna para evitar estas cosas. La decisión del juez es un error por parte del Estado porque no ayuda nada al proceso.

-¿Le gustaría que Batasuna pudiera presentarse a las elecciones?

-Desde Oiartzun nos gustaría que Batasuna volviera a presentarse y que fueran los oiartzuarras quienes valoren y decidan qué representación tiene cada uno en las elecciones. Lo que Batasuna dijo en Anoeta en noviembre de 2004 tiene que trabajarse mucho más para que se lleve a cabo. Desde Oiartzun percibimos que todavía siguen funcionando con los viejos esquemas. Nosotros todavía no estamos percibiendo que Batasuna esté en ningún proceso de normalización en la política de este país, en Oiartzun desde luego no. Falta mucho para que aquello que dijo en Anoeta cale en su forma de hacer política. Tienen que moverse mucho más si queremos una solución para trasladar el conflicto de la calle a una mesa de negociación.

-¿Sobre qué datos se fundamenta esta opinión?

-En el día a día nosotros estamos comprobando la forma de actuar de Batasuna en Oiartzun. Existen amenazas, existe la extorsión a los empresarios en Oiartzun, existe una constante amenaza y chantaje. Nosotros no vemos cambios. Sigue habiendo miedo. Ya no se vive la tensión de los últimos años, pero sigue habiendo presiones inadmisibles.

Proceso e instituciones

-¿No está esperanzado por la posibilidad un proceso de paz?

-No soy escéptico, pero creo que el proceso va a ser largo. Después de tantos años es verdad que se vislumbra un proceso por el cual los partidos están trabajando un acuerdo de futuro para este país. Pero esto va a ser largo y, por ahora, los únicos datos objetivos es que ETA sigue actuando, la kale borroka existe, las amenazas existen Con toda la convicción del mundo de que esto se tiene que solucionar y queremos que se solucione a través de las instituciones, Batasuna tiene que moverse más. Los hechos que más daño y sufrimiento han generado en este país y en este municipio en los últimos años vienen de la mano de Batasuna y del mundo de la violencia. Esto está en manos de quien está.

-El Foro Nacional de Debate, en donde está implicado EA, también busca una estrategia

-Nosotros, desde el Ayuntamiento de Oiartzun, como alcalde, y como militante de EA consideramos que sólo a través de las instituciones podemos articular y liderar un proceso de pacificación y de normalización. No entendemos de ninguna de las maneras aquello que está proponiendo Nazio Eztabaidagunea, en la medida en que tratan de deslegitimar la vía emprendida por nosotros en 1979. Nosotros defendemos la construcción de este país a través de las instituciones. Cualquier otra cuestión no la entendemos. La experiencia nos dice que todo esto, que ya se intentó anteriormente a través de Lizarra con proyectos en paralelo al entramado institucional, no ha funcionado y sólo sirve para desdibujar las instituciones que tenemos.

-¿Qué piensa de la búsqueda de un pacto sobre el derecho de decisión?

-Desde lo local, desde Oiartzun, entendemos que para construir país hay que lograr acuerdos básicos y por lo tanto quedan pendientes muchas renovaciones. El nacionalismo se tiene que renovar constantemente. Es algo que estamos reclamando desde EA, sobre todo desde EA de Gipuzkoa. Tenemos que pasar de ese nacionalismo que se percibe muy de defensa, de lucha, de reivindicación, a un nacionalismo acorde con las nuevas exigencias de la sociedad y de este mundo globalizado. Pero para eso tenemos que tener claro que sociedad y qué país queremos. Lo tenemos que tener claro todos. Los que somos nacionalistas y los que no lo son. Los socialistas y los del PP. También Batasuna. Y eso es lo que nos está faltando. Este proceso no debe suponer un cierre en falso. Hay un riesgo de que este proceso de paz se quiera cerrar demasiado deprisa en base a una serie de cotas de poder o de acuerdos puntuales. Debemos pactar entre todos los partidos políticos y todas las instituciones un acuerdo básico que se pueda trasladar a la ciudadanía. Sólo así se podrá plantear el derecho de decisión, trasladando a la ciudadanía un acuerdo previo de todos los partidos en sus respectivas instituciones sobre el futuro de este país.

-Un asunto polémico en EA es el de la coalición con el PNV. ¿Cuál es su opinión?

-En Oiartzun no fuimos en coalición aunque se quería ir, había voluntad por ambas fuerzas políticas. Pero una serie de circunstancias locales lo impidieron. Se dijo de antemano que se configuraría un gobierno y así se hizo. Desde Oiartzun y desde Gipuzkoa considero que hace falta una centralidad que se conforma en torno a un acuerdo básico entre EA y PNV. Esta coalición aporta mucho a este país, al nacionalismo, y en lo que nos toca, a EA. Es un eje estratégico importante y no es para unas elecciones o dos, es para el futuro, porque para construir este país hace falta un proceso largo, se va a extender muchos años, a pesar de que desaparezca ETA, porque hay que cambiar muchas maneras de hacer política. El nacionalismo tiene que estar con fuerza para plantar las bases del futuro.

Compañeros de viaje

-¿Con qué compañeros de viaje?

-Yo no veo como compañeros de viaje de EA a Batasuna, no coincidimos ni en modelo de país ni en forma de hacer política. Nosotros reivindicamos un nacionalismo institucional. No hablo de una excepcionalidad que justifique la coalición con el PNV, hablo de algo estratégico y de futuro. La centralidad de este país pasa, entre otras cuestiones, por unos grandes acuerdos de principios entre los socialistas y los nacionalistas. Es imprescindible que el bloque del nacionalismo institucional que representamos EA y PNV esté fuerte. Me gustaría que los alcaldes del PSE, con los que por otra parte tengo muy buena relación, influyeran más en la dirección de su partido. -Los ayuntamientos siguen siendo los parientes pobres

-Ya es hora de que dejen de considerarnos como el hermano pequeño y el pariente pobre. Por parte del Gobierno Vasco y de la Diputación hay demasiada tutela, se piensa que no sabemos hacer bien las cosas. Los ayuntamientos estamos en primera línea, somos los primeros en detectar las necesidades de los ciudadanos.

-¿En qué está cambiando Oiartzun?

-Uno de los objetivos que teníamos al comienzo del mandato era abrir Oiartzun al mundo superando la imagen negativa de los últimos años. Además, se está hablando en esta legislatura de la actividad municipal venciendo la estrategia de que todo se tapaba por el conflicto vasco. El recurso al conflicto ha sido la gran coartada para ocultar la incapacidad o una mala gestión.

-La vivienda es uno de los problemas más lacerantes. ¿Cómo afronta Oiartzun esta cuestión?

-La política urbanística y de vivienda que se ha llevado a cabo en Oiartzun hasta ahora por parte de HB ha sido muy concreta: baja densidad, casas grandes, y por tanto caras, que lo único que ha hecho es atraer a las rentas altas del entorno. Oiartzun ha envejecido más deprisa que el resto de Gipuzkoa. Se ha hecho una política urbanística muy conservadora e insostenible. Oiartzun se ha convertido en un Hendaya, que ya es un modelo fracasado.

-Dirán algunos que también hay calidad de vida

-¿Eso es calidad de vida? Para mí no. Calidad de vida para algunos, que tienen rentas altas y la pueden pagar. Es un modelo fracasado, que obliga a nuestros jóvenes a irse. Eso está convirtiendo a Oiartzun en una ciudad dormitorio, con mucha gente que ya no hace vida en el casco urbano.


«El conflicto ha sido la coartada para ocultar una gestión incapaz»

-Los ayuntamientos siguen siendo los parientes pobres

-Ya es hora de que dejen de considerarnos como el hermano pequeño y el pariente pobre. Por parte del Gobierno Vasco y de la Diputación hay demasiada tutela, se piensa que no sabemos hacer bien las cosas. Los ayuntamientos estamos en primera línea, somos los primeros en detectar las necesidades de los ciudadanos.

-¿En qué está cambiando Oiartzun?

-Uno de los objetivos que teníamos al comienzo del mandato era abrir Oiartzun al mundo superando la imagen negativa de los últimos años. Además, se está hablando en esta legislatura de la actividad municipal venciendo la estrategia de que todo se tapaba por el conflicto vasco. El recurso al conflicto ha sido la gran coartada para ocultar la incapacidad o una mala gestión.

-La vivienda es uno de los problemas más lacerantes. ¿Cómo afronta Oiartzun esta cuestión?

-La política urbanística y de vivienda que se ha llevado a cabo en Oiartzun hasta ahora por parte de HB ha sido muy concreta: baja densidad, casas grandes, y por tanto caras, que lo único que ha hecho es atraer a las rentas altas del entorno. Oiartzun ha envejecido más deprisa que el resto de Gipuzkoa. Se ha hecho una política urbanística muy conservadora e insostenible. Oiartzun se ha convertido en un Hendaya, que ya es un modelo fracasado.

-Dirán algunos que también hay calidad de vida

-¿Eso es calidad de vida? Para mí no. Calidad de vida para algunos, que tienen rentas altas y la pueden pagar. Es un modelo fracasado, que obliga a nuestros jóvenes a irse. Eso está convirtiendo a Oiartzun en una ciudad dormitorio, con mucha gente que ya no hace vida en el casco urbano













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